Crónica de Torreón

Humos de aquellos tabacos

El pasado sábado 15 de noviembre, en Ciudad Lerdo, Durango, se llevó a cabo la asamblea ordinaria de la Asociación de Cronistas, Narradores e Investigadores de Historia de la Región Lagunera Coahuila-Durango, A.C. en el marco de su Segundo Congreso Regional de la Crónica Laguna 2014. La sede del evento fue la casa de la cultura de dicha ciudad. Una de las actividades principales de esta asamblea fue la renovación de su mesa directiva. El nuevo presidente es el profesor Matías Rodríguez Chihuahua, Cronista Oficial de Matamoros y representante de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, A.C. Dicha asamblea me favoreció, en cuanto único Cronista Oficial de Torreón, con la designación de miembro de la Comisión Regional de Honor de la asociación.Cambio de tema. “Quien alegre quiera estar, si el tedio lo martiriza, no tiene más que fumar cigarros de La Sonrisa”. Este era un popular verso de carácter publicitario utilizado por la fábrica de cigarros torreonenses “La Sonrisa”. Pocas personas sabrán que en Torreón se localizaban, desde la era porfiriana, varias fábricas de cigarros, seguramente de tipo artesanal, pero igualmente redituables como negocio. En el caso de la fábrica La Sonrisa sus propietarios eran los hermanos Ríos, siendo Felipe el principal inversionista. Se trataba de una fábrica de cigarros de hoja tallada envueltos en papel, y su domicilio se encontraba en la calle Acuña número 36, de nuestra ciudad de Torreón. De hecho, la fábrica contaba con varias marcas registradas de cigarros, como eran los famosos “Liberales”, “Bromistas” y los “Modestos”. Otro fabricante de cigarros laguneros era don José R. Puente, con su marca “Libertad” cuya factoría estaba en la calle Hidalgo número 18. Otras fábricas de Torreón manufacturaban las marcas “El Radio” y “El Pípila”, ésta última de Teresa García. Pero, obviamente, no todos los cigarros que se fumaban en Torreón entre 1905 y 1923 eran torreonenses o de origen lagunero. La Tabacalera Mexicana contaba con un depósito en Gómez Palacio, Durango, desde donde distribuía por toda la región las marcas “Supremos”, “Cazadores”, “Mulata”, “Tabacalera”, “Chorritos” y “Antojos”. El propietario de la distribuidora era don Heriberto Palencia. Pero el anuncio de cigarros más espectacular que había en Torreón era, sin duda, el de la marca “Primores”. En la Sierra de las Noas, en la cresta del cerro que ocupa actualmente la casa-museo de los Wulff (Casa del Cerro) se leía un gran espectacular que miraba hacia la ciudad y que decía “Fumen Primores”. Estos cigarros eran producidos por la fábrica “El Buen Tono, S.A.” cuyo fundador había sido E. Pugibet, y eran cigarros ovalados en papel arroz, con boquilla. Esta fábrica se localizaba en el D.F. y costaba quince centavos la cajetilla. La marca quedó oficialmente registrada en 1921.  En Torreón, la historia de los cigarros puede ligarse, al menos en una ocasión, con la historia de la discriminación racial. En agosto de 1907, una súplica publicada en un diario local por la colonia china, decía a la letra: “Los colonos en general rogamos al ilustrado público de esta progresista ciudad, se digne abolir la palabra ‘CHALE’ para todos los que pertenecemos al imperio chino, pues no sabemos qué quiere decir dicha palabra, supuesto que mejor entenderemos de ‘CHINO’ y no de ‘CHALE’ que nada significa para nosotros. Rogamos pues, se digne borrar de vuestro dialecto dicha palabra y aceptad de nosotros el más sincero afecto. Woo Lampo”. El diario respondió de manera insolente: “Aconsejaríamos a Woo Lampo que se dejara de tonterías y fumara cigarros ‘Flor de Lis’ de la ‘Tabacalera Mexicana’ para curar su hipocondría”. “Hipocondría” que se convertiría en matanza en menos de cuatro años. 


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