Crónica de Torreón

Fiat Lux

A finales del siglo XIX, la Comarca Lagunera dejó de ser principalmente rural e inició un proceso de rápida industrialización y crecimiento urbano en la congregación, villa, ciudad y ferropuerto comarcano de Torreón. Una vez llegado el ferrocarril, se abrieron fábricas, se adoptaron nuevas tecnologías con fines económicos, como la maquinaria de vapor, la energía eléctrica motriz y lumínica, el motor de combustión interna, la bomba extractora de agua del subsuelo (de viento o “papalote” y de motor de vapor). El campo fue dotado rápidamente con maquinaria agrícola estadounidense. Surgió un importante tejido empresarial que habrá de convertirse en el motor humano de la economía lagunera, y en el principal promotor de la adopción de las innovaciones tecnológicas. Entre estas innovaciones, nos interesa de manera particular, la energía eléctrica.
En la Comarca Lagunera, existieron dos modalidades para la generación de energía eléctrica. Una, consistió en la importación de pequeñas plantas generadoras que se destinaban a fábricas y haciendas. La otra, que demandaba mayor capital, consistió en la creación de una sociedad anónima cuyo objetivo consistía en la generación de energía eléctrica con fines comerciales.
Del primer caso, son ejemplos las Haciendas del Pilar, la de Cuba, y la Fábrica de Hilados y Tejidos La Fe. La Hacienda del Pilar se ubicaba en la jurisdicción de Matamoros, Coahuila, a escasos 19 kilómetros de Torreón. Bajo la razón social de “Peña Hermanos” los señores Emilio, Pragedis y Mauro de la Peña, tenían formada una sociedad agrícola que la arrendaba para explotarla. La Hacienda del Pilar comprendía: El Pilar, Compuertas del Refugio, Nuevo León, Fresno y anexas. Por la hacienda pasaban las vías de los ferrocarriles Central (El Pilar, Bohemia) e Internacional. Se usaban arados de disco “Oliver” para romper la tierra. Y se tenían magníficas máquinas sembradoras, desvaradoras, juntadoras de vara, cortadoras de maíz, trituradoras de rastrojo, etc. El cultivo principal era el algodón, pero se daban con pasmosa exhuberancia toda clase de cereales de calidad suprema. Los miembros de “Peña Hermanos”, siguiendo la huella del propietario, procuraron engrandecer la hacienda con la construcción de un ferrocarril “Decauville”, una planta de luz eléctrica, y la comunicación telefónica establecida entre todas las haciendas y sus principales ranchos, así como con Torreón, Gómez Palacio y Lerdo.
La “Compañía Industrial la Fe”, situada en Torreón, estaba dotada de magnífica maquinaria moderna traída expresamente de Alemania e Inglaterra, sus artículos alcanzaban una alta perfección. Poseía 250 telares atendidos todos por obreros. La “Compañía Industrial La Fe” pagaba muy buenos salarios a sus operarios y empleados. Tanto la fuerza motriz que ponía en actividad los diversos departamentos de la fábrica, como la extensa instalación de luz eléctrica, eran propiedad de la empresa.
En el segundo caso, podemos decir que por lo general, las compañías de luz y fuerza que iniciaron el proceso de electrificación de diversas poblaciones mexicanas a finales del siglo XIX fueron compañías de origen o capital extranjero. Pero en las poblaciones limítrofes y conurbadas de ciudad Lerdo, estación Gómez Palacio, ambas en el estado de Durango, y la villa de Torreón, en Coahuila, la situación fue diferente. Desde sus orígenes en 1898, en plena era Porfiriana, la “Compañía de Luz y Fuerza Eléctricas, S.A.” perteneció a accionistas laguneros por nacimiento o adopción, y su génesis estuvo ligado a otra empresa de capital netamente regional que requería de energía eléctrica para laborar: “Tranvías de Lerdo a Torreón, S.A.” 


www.cronicadetorreon.blogspot.com