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Parkinson: El costo de vivir más

El funcionamiento cerebral no se conoció científicamente hasta hace aproximadamente 100 años atrás. Durante mucho tiempo se consideró al cerebro como un órgano amorfo, gris y frío, sin ninguna función importante. Cuando  Ramón y Cajal, médico español,  logró aislar por primera vez a la unidad funcional del cerebro: La neurona, entonces en ese momento las cosas cambiaron radicalmente para el estudio del cerebro y sus funciones. El mismo Ramón y Cajal había predicho que las neuronas se comunicaban entre si a través de estímulos eléctricos y que entre neurona y neurona  no existía un contacto directo sino un pequeño espacio. Más tarde, otros investigadores lograron demostrar que efectivamente las neuronas se comunicaban a través de corriente eléctrica y, cuando apareció el microscopio electrónico, se pudo ver ese espacio entre las neuronas, y se le llamó sinapsis. Cuando los científicos proclamaron que el cerebro y, por tanto, el ser humano, funcionaba a base de fundamentos químicos, el mundo los juzgó locos. Pero con la demostración de que las neuronas funcionan con estímulos eléctricos, pero aun mas, cuando se observó que el espacio entre las neuronas llamado sinapsis estaba lleno de pequeñas bolsitas microscópicas llamadas vesículas y que esas bolsitas contenían sustancias químicas denominadas neurotransmisores, ahí quedó plenamente claro que el hombre funciona a través de la química. Pero estas sustancias químicas no solo regulan el comportamiento y la memoria humana, sino también regulan los movimientos. Cada una de los 10 000 millones de neuronas funciona a través de neurotransmisores, y cada neurona establece unas 1600 terminales o extensiones para comunicarse con otras 25 neuronas. Por eso existen un número grandísimo de interconexiones neuronales. Dicho de otra manera, las neuronas dialogan  entre ellas por medio  de sustancias químicas- proteínas-  también conocidos como neurotransmisores. Uno de esos neurotransmisores es la Dopamina que producen cierto grupo de neuronas del cerebro, entre ellas, las de una zona cerebral que se conoce como ganglios basales. Se ha demostrado que este grupo de neuronas, cuando envejecen, degeneran  y dejan de producir dopamina; esto trae como consecuencia que algunas personas mayores de 60 años sufran de rigidez, temblor de las manos en reposo y caminan lentamente o se pueden quedar “paralizados”. Durante muchos años a estos pacientes se les consideró como locos, porque muchos también padecían de depresión, ataques de pánico, psicosis, alucinaciones y finalmente demencia. Pero en 1960, cuando se descubrió una sustancia, la Levodopa, las cosas cambiaron; la Levodopa se puede tomar y una vez que entra al cuerpo humano, en el cerebro se convierte en dopamina, luego el paciente mejora. Hoy en día el temblor, la rigidez, los trastornos para caminar y la mejoría de estos síntomas con la pastilla de levodopa, son los criterios para diagnosticar a la mayoría de los pacientes con Enfermedad de Parkinson. Luego de más de 50 años de haber iniciado el tratamiento del Parkinson con levodopa, todavía hoy en día no hay otro tipo de tratamiento que supere los beneficios de la levodopa. Solamente han aparecido otras drogas que semejan a la dopamina, o que impiden la destrucción de la dopamina; y que son útiles como complemento al manejo con levodopa.
Los pacientes con Parkinson avanzado generalmente requieren de cuidadores profesionales, de lo contrario pueden desgastar a los familiares. Las expectativas de tratamiento con modulación de los genes, o células madre, aun están en fase de experimentación y valoración clínica. El uso de marcapasos cerebrales que estimulen con micro descargas eléctricas algunas áreas cerebrales puede funcionar en algunos casos, pero no en todos. Hasta hoy no se ha encontrado el origen del Parkinson; únicamente se le ha asociado estrechamente con la edad; pero surge la pregunta ¿por que no todos los mayores de 60 años padecen de Parkinson? Una sola sustancia  como la dopamina, tiene enfermos con Parkinson a 5 millones de personas en el mundo. Y en la medida que las personas logren vivir más años, se prevé que el Parkinson también aumentará. ¿Por qué las neuronas cuando envejecen se hinchan o se inflaman y otras se “suicidan”? Esa pregunta aun no tiene respuesta. El vivir más años tiene su precio: La aparición de nuevas y misteriosas enfermedades. 



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