Acentos

Neurastenia

Silas Weir Mitchell se hizo famoso por recomendar el descanso compulsivo para tratar una enfermedad: La Neurastenia. Pero el texto más importante sobre la neurastenia fue escrito por George M. Beard quien consideró por primera vez que la ansiedad y la fatiga crónica eran producto del modo de vida contemporáneo. El agotamiento nervioso de naturaleza crónica, según Berad, se debe a los efectos sociales de la civilización, como la puntualidad, el desarrollo del telégrafo, los viajes en tren, la represión de las emociones y el vivir de manera cíclica y predecible. Aun así, durante muchos años, la neurastenia fue catalogada como una enfermedad imaginaria. Pero, los pacientes no dejaban de acudir a consulta con el mismo síntoma: Cansancio Crónico. La mayoría de estos enfermos son mujeres de aproximadamente treinta años. Se quejan de fatiga crónica durante meses y años; el dolor de cabeza, cuello, espalda y brazos suele acompañar a la fatiga, el sueño no logra reparar la fatiga, y tienen dificultades para concentrase. Estas personas sufren de problemas con su pareja y sus hijos, pueden terminar en divorcio; el entorno laboral les resulta hostil; difícilmente una institución o empresa logra aceptar el diagnostico de fatiga crónica como causa de incapacidad o pensión; las aseguradoras no reconocen esta enfermedad. Una parte de estos pacientes también cursan con depresión, fobias, miedos y angustia; pero no todas las mujeres con fatiga crónica sufren de depresión. Hasta hoy no hay una causa u origen preciso de la fatiga crónica. Los estudios médicos están orientados a descartar la presencia de Cáncer, Diabetes, SIDA, Hipotiroidismo, Insuficiencia cardiaca que pudieran explicar la fatiga. No existe un estudio de laboratorio o de gabinete que sea útil para diagnosticar el Síndrome de Fatiga Crónica. El diagnóstico de esta patología es clínico. Los doctores intentarán buscar las causas o situaciones que desencadenan la fatiga por ejemplo: El estrés o el insomnio.  Para estos pacientes el sueño normal y poco ejercicio no alivia la fatiga. Fácilmente se cansan y están agotados físicamente. Su estado de ánimo es frágil y pueden mostrarse ansiosos.
El tratamiento de la fatiga crónica consiste fundamentalmente en la psicoterapia; identificar los factores detonantes de la fatiga, modificar o ajustar los horarios de sueño y alimentación; iniciar con terapia física y ejercicio mínimo o moderado, modificar los horarios de trabajo tanto de llegada como de salida. Los enfermos mejoran paulatinamente en el transcurso de algunas semanas o meses. La incredulidad de las personas que los rodean los afecta. Hoy en día no existe un medicamento que pueda eliminar la fatiga. Los pacientes que cursan con un trastorno psiquiátrico simultáneo, pueden recibir ansiolíticos o antidepresivos.
El Síndrome de Fatiga Crónica es una enfermedad que nació con la civilización y que se ha perpetuado con  cada invento que hace “mover al hombre mas rápido” anteriormente el telégrafo y el tren, hoy el metro, el gran tráfico, las distancias de traslado, las actividades de los hijos; la intercomunicación, que en teoría se hizo para facilitarle la vida al ser humano, para otros puede resultar compleja y angustiante. Visto de otra manera, la fatiga crónica  es una respuesta a la deshumanización; la conversión del humano en hombre-máquina. El hombre que debe sobrevivir al ambiente que él mismo ha creado; es difícil en la actualidad encontrar a una persona plenamente sana y con la sonrisa en los labios. La mayoría de las personas adultas sufren de periodos de ansiedad y angustia, alternados con insomnio y fatiga; otros tienen crisis de apetito comiendo poco o exageradamente. Sin embargo, los enfermos con Fatiga Crónica  padecen estos síntomas durante más de medio año; el dolor de cabeza suele despertarlos a pesar de haber “dormido”  ocho o doce horas. Los hijos se muestran incrédulos y la pareja se aleja. Tarde o temprano pierden productividad o sus empleos. Eran sabios los abuelos cuando les decían a sus nietos atiriciados o neurasténicos; ellos ya presentían que algo se tenia que pagar a cambio del progreso. Lo peor de todo es que ni el descanso al cien por ciento logra mejorar a los neurasténicos; la fatiga no solo es física sino también mental. El progreso es imparable; y tampoco nadie podrá parar la aparición cada vez más frecuente de pacientes con Fatiga Crónica.


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