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¿Qué es el cáncer?

Existen enfermedades que han mantenido atemorizados  a los seres humanos; por ejemplo, la tuberculosis y el SIDA. Sin embargo uno de los diagnósticos más temibles sigue siendo el Cáncer.
De hecho, hasta hace algunos años, al momento de emitir el diagnóstico, se le comunicaba a los familiares y se evitaba que el paciente “supiera” que tenía cáncer. La primera impresión popular del cáncer es que es una enfermedad incurable, que crece y se extiende por todo el cuerpo. Por eso, al cáncer se le considera una enfermedad “consuntiva” porque consume al enfermo, lo va minando y mermando poco a poco.
Hasta hace algunos años la tuberculosis y el cáncer eran considerados como la misma enfermedad; no fue sino hasta que se descubrió el origen infeccioso de la tuberculosis cuando se descubrió que son enfermedades parecidas en los síntomas pero con causas distintas. Los enfermos se desmoralizan cuando saben que padecen de cáncer; sienten que la muerte se avecina. Los pacientes se consumen, adelgazan, pierden el apetito de comer, languidecen, se deprimen y desexualizan; es decir se apagan paulatinamente.
De ahí el término de consuntivo. El diccionario Oxford English da una antigua definición del cáncer: “Todo lo que desgasta, corroe, corrompe y consume lentamente y secretamente”. Por eso Galeno lo llamó cáncer - cangrejo-  por su similitud con los movimientos debajo de la arena infiltrando, por la dureza del caparazón, por lo rojo y doloroso de sus tenazas.
Para la mitología popular el cáncer tiene su origen en el estado mental y anímico de los pacientes. Wilhelm Reich definió el cáncer como una enfermedad emocional, que nace de la represión y de la pérdida de esperanzas. Reich dio como ejemplo a Freud un hombre apasionado y fuerte, pero “muy infeliz en su matrimonio” y resignado, apagado emocionalmente.
Una paciente escribía en su Diario en 1922. “Mal día, dolores terribles y debilidad. La debilidad no solo era física, debo curar mi Yo para poder sanar, tendré que controlar mi mente para aliviarme”. En aquellos años se creía firmemente que la tuberculosis, como el cáncer, eran causadas por “Uno mismo”. Uno es responsable de su propia enfermedad. En particular el cáncer causado por la represión emotiva. Así se pensaba antes el cáncer como un horrible castigo por haber reprimido sus deseos durante toda la vida. El cáncer, una expresión de las ambiciones frustradas. Hoy la medicina atribuye los orígenes del cáncer a otros factores moleculares. El apagamiento de las emociones y el apocar paulatino de la personalidad del paciente se da después de que el enfermo se entera que tiene Cáncer. Pero aun así, la mayoría de los pacientes con cáncer logran mejorar su estado de ánimo y enfrentan mejor la enfermedad después de recibir apoyo psicológico y acompañamiento, responden mejor al tratamiento y se sienten mejor. Para los médicos clínicos este tipo de respuesta favorable es un misterio. Algunos creen que el aumento de neurotrasmisores cerebrales como serotonina son los promotores de este bienestar. La moneda está en el aire. Lo importante es que con apoyo psicológico y acompañamiento los enfermos se sienten mejor.


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