Articulista Invitado

Memo cambió la forma de la cirugía

Sus clases eran  excelentes; todavía recuerdo la clase de hipertensión portal y sus variables quirúrgicas para solucionar el problema.

Memo, así lo llamábamos cuando apareció en el Hospital Universitario en el año de 1965, me refiero al Dr. Guillermo Treviño Cañamar, cirujano egresado de la escuela de la UNAM y con especialidad en Cirugía General de Anna Arbor Michigan. Con muchas cualidades como talento y habilidad quirúrgica, excelente juicio clínico, una gran capacidad de trabajo y sobre todo un sentido de vocación y ética. Innovó la práctica quirúrgica de aquel entonces.  El Hospital Universitario siempre fue su prioridad.

Sus clases eran excelentes, todavía recuerdo la clase de hipertensión portal y sus variables quirúrgicas para solucionar el problema. Una cirugía que salvó a muchas vidas y que ahora algunos ilusos o ignorantes la niegan y la quieren desaparecer, y el motivo es que no la saben indicar y mucho menos hacer. Él efectuó muchos procedimientos de Anastomosis Porto-Cava, con excelente resultados. Además fue el iniciador de la primera cirugía de trasplante renal en nuestro estado, muchos pacientes recibieron el beneficio de este procedimiento.

Nunca tuvo jefatura o dirección, era apolítico, siempre amable a intercambiar ideas. Iniciamos nuestra relación cuando yo era interno del Hospital Metodista en Houston en 1970, abordamos temas de la época como trasplante cardiaco, bypass aortocoronario, aneurismas, carótida, etc.

Por razones que ignoro, un día decidió regresar a Estados Unidos (Dallas) donde se asoció con un grupo de cirujanos exitosos sobre todo en trasplantes renales en esa misma ciudad. En 1986 fue operado de un Baypass A/C, en ese tiempo yo estaba en Houston en la casa del Dr. David González, hablamos con él y respondió atento como siempre y siguió su vida normal, me agradaba compartir el tiempo con el Doctor Memo. Aquí en Monterrey continuamente era invitado a conferencias, años después se retiró y desarrolló una enfermedad maligna que lo llevó a su muerte. Siempre se mantuvo fuerte y estoico.

Creo que nunca recibió una medalla o un reconocimiento por su trabajo pero su labor estaba más alta que eso, él cambió la forma de la cirugía haciéndola más lógica, más simple, más juiciosa y menos complicada, y sobre todo se mantuvo dentro de la ÉTICA. La ciudad entera debería estar agradecida que existieran muchas personas como Memo.