Articulista invitado

Mi experiencia con el cáncer

Por mi mente nunca pasó el que me fueran a aplicar sesiones de quimioterapia, por lo que yo le dije a mi médico especialista que cuando me iba a dar de alta.

Soy un milagro de Dios, me volvió a regalar vida al rescatarme de las garras de la muerte. El año pasado sufrí un cáncer en mi riñón derecho que afortunadamente hasta hoy la libré. Agradezco infinitamente a mi Creador, pero también a la empresa para la cual trabajo desde hace muchos años, Multimedios, Milenio La Opinión Laguna por esta noble actividad que nuestros directivos están promoviendo “Cancerotón 2016”, con la que no sólo se preocupan por la salud del pueblo en general, sino se ocupan en una acción más de varias que realiza cada año.

Fue en marzo del 2015, cuando yo les preguntaba a mis compañeros de trabajo (Luis Alatorre, Luis Carlos Valdés, Cecilia Aguilar, Erika Ramírez, a mis jefes: Marcela Moreno y Walter Juárez), si me veía más delgado y ellos me contestaban que yo siempre he sido de esa complexión, pero fue transcurriendo el tiempo y en el mes de abril, empecé a sentir muchas “agruras” por la noche y en las mañanas, luego de la muerte de mi hermano mayor José López a causa de la también temible enfermedad de la diabetes, decidí acudir a mi primera cita con mi médico general, en la clínica 66 del Seguro Social de esta ciudad.

Amanecía con ojeras, dejé de comer, al tener mi plato servido nada más ingería la cuarta parte y ya me sentía lleno, por lo que al asistir con mi médico general, luego de regañarme porque nunca había iba a atenderme, porque según yo “no me dolía nada”. Al escuchar los síntomas me mandó hacer varios estudios al Hospital de Especialidades número 71, donde los resultados fueron fatídicos, tenía cáncer renal y tenían que operarme de urgencia.

Se trataba de un tumor muy grande que me abarcaba casi todo el abdomen, por lo que en los resultados, que por cierto el oncólogo nos presentó a mi familia y a mí, nos dijo que era muy grande  y que probablemente me estaba obstruyendo un buen tramo de mis intestinos y esperaba que no hubiera también ahí cáncer y que por eso yo me sintiera lleno.

El especialista me internó y permanecí una semana y media hospitalizado, esperando una oportunidad para que me operara,  fue un viernes 22 de mayo del 2015, cuando me pasaron a una de las salas de cirugía del Hospital de Especialidades número 71, donde, luego de dos horas y media, finalmente todo salió bien.

Al otro día, mis hermanas –enfermera y trabajadora social de esa clínica -, me dijeron que todo había salido bien, en las visitas que realiza diariamente el oncólogo con varios de los integrantes de su equipo me enseñó a través de su teléfono celular en dos fotografías el tumor, pesó siete kilos con 400 gramos, tuvo que extraérmelo junto con el riñón derecho.

Por mi mente nunca pasó el que me fueran a aplicar sesiones de quimioterapia, por lo que yo le dije a mi médico especialista que cuando me iba a dar de alta, pero él me dijo que tenía que recibir 12 sesiones de quimioterapia y yo la verdad me sentí triste, incluso en un momento de angustia le dije que si el tumor era muy maligno y me dijo que él manejaba cinco categorías, la quinta es la más difícil, que invade además órganos vitales, también las paredes de los músculos,  el que me extrajo fue clase dos, pero era necesario exterminar las terminaciones o raíces que se habían quedado de donde me lo extrajo, pues era cuestión de un año para que volviera a crecer.

Afortunadamente Dios tuvo mucha misericordia de mí e hizo maravillas, porque si bien es cierto, las sesiones de quimioterapia me hacían desfallecer, el doctor observó que a la octava, yo ya estaba bien, pues me hizo estudios (de primera vez) y dijo que sorprendentemente ya estaba mejor, por lo que ya nada más me aplicaron otras dos y luego me dio de pre-alta, para estar acudiendo cada tres meses a revisión general, en este año he ido a mi primera consulta en el mes de marzo y me dijo que todo estaba bien, pero que tenía que acudir lo que resta del año a que me hicieran los estudios como si fueran de primera vez.

Yo le he insistido en el cuestionamiento al especialista en oncología, a qué se debió mi enfermedad y dijo que como la mía ha atendido muchas, y a pesar de que el tumor se envió al área de Patología de dicho hospital, aseguran que no se sabe exactamente a qué se debe que se formen tumores como el mío, aunque no descartó que es por la mala alimentación, la vida sedentaria, la ingesta de comida chatarra y la falta de prevención, entre otros factores de orden hereditario.


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