Articulista invitado

Retorno sobre la inversión de la educación

En los últimos años la oferta educativa en México se ha ampliado de manera importante: hoy existen más universidades, más alternativas, con más posibilidades.

Elegir universidad y carrera es una de las decisiones más importantes y complejas que se deben tomar al salir del bachillerato, ya que es el primer paso para iniciar una formación profesional. Sin embargo, es común que a los 18 años los jóvenes se sientan confundidos respecto a su futuro. Para escoger el área de estudios, algunos jovenes, los más afortunados, pueden seguir su vocación: a quienes les apasiona la medicina, en general no tienen mucho más que pensar. Otros optan por el área en la que creen tener mayores habilidades: quien es bueno para las matemáticas se inclina por alguna rama de la ingeniería, economía o administración. Otras personas basan su decisión en una óptica pragmática: se preguntan en qué carrera podrán conseguir un trabajo más rápido o mejor remunerado.

Lo cierto es que para seleccionar universidad, la reflexión gira alrededor de muchas variables: institución pública o privada, grande o pequeña, especializada en algún campo de conocimiento, opciones de intercambio en el extranjero, o esquemas de financiamiento, entre otras. Para tener algún referente útil con frecuencia se recurre a rankings universitarios nacionales e internacionales construidos con base en diferentes metodologías y variables como calidad académica, planta docente, número de publicaciones e instalaciones.

En los últimos años la oferta educativa en México se ha ampliado de manera importante: hoy existe una mayor cantidad de universidades, más alternativas de programas, mejor flexibilidad de horarios, la opción de estudiar en línea, es decir, se cuenta con bastas posibilidades. Por otro lado, la llegada de la cuarta revolución industrial implica que profesiones que conocemos hoy, dejarán de existir en los próximos años. El Foro Económico Mundial (1) estima la pérdida de 7.1 millones de empleos en los próximos cinco años en las principales economías del mundo en profesiones "tradicionales" y la apertura de 2 millones de empleos en nuevas carreras. Es decir, a una decisión de por sí difícil, hoy se ha tornado aún más complejo elegir qué y dónde estudiar.

Si bien a todos nos gustaría seguir nuestra pasión, vocación y sueños, a veces éstos no se traducen en planes de vida realistas y sostenibles. Es por ello que una variable fundamental a tomar en cuenta debe ser qué tan "rentable" es un título universitario, sobre todo cuando la inversión que se realizará implica un esfuerzo financiero significativo para el estudiante y su familia, ya sea por los recursos que se destinan a la educación o más aún cuando se ha solicitado un crédito para pagar la universidad.

La diferencia en el retorno de inversión varía mucho de una institución a otra y de un programa de estudios a otro. Es por ello que recientemente han surgido rankings que evalúan a las universidades en función a este criterio. En Estados Unidos, por ejemplo, la consultora payscale (http://www.payscale.com/college-salary-report) hace una comparación entre el retorno de la inversión de diferentes universidades. La empresa ha recopilado datos sobre los graduados de más de mil universidades en Estados Unidos, preguntándole a los egresados lo que estudiaron y cuánto ganan. La clasificación en el ranking se basa en el costo total de los estudios y en el salario promedio de los egresados. Este ranking ofrece una nueva forma de evaluar el desempeño de las universidades, ya que las ordena de acuerdo a qué tan buena inversión es estudiar en ellas. Las universidades mejor posicionadas con base en este criterio no necesariamente son las escuelas con mejor reputación académica, sino que son las que tienen el mayor costo-beneficio. Es decir, son instituciones en las que los egresados no tuvieron que invertir cantidades tan grandes en colegiaturas y al mismo tiempo están obteniendo trabajos bien remunerados. En México no existen rankings que clasifiquen a las universidades (públicas o privadas) de acuerdo al retorno sobre la inversión. Con lo que sí se cuenta es con información referente a la rentabilidad de las carreras. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) (http://imco.org.mx/comparacarreras/#!/) ha desarrollado una herramienta que compara 62 carreras con base en diferentes variables como retorno de inversión, calidad de la inversión, tasa de desempleo y demanda. En el ranking uno puede ver por ejemplo, que quienes estudiaron minería ganan, en promedio, dos veces más de quienes egresaron de ciencia política. Estos indicadores son muy valiosos para guiar a los estudiantes y a sus familias a tomar una decisión informada. Así pues, sería muy útil disponer de un ranking que evalúe no solo las carreras, sino también a las universidades en función de estas mismas variables.

(1) World Economic Forum, The Future of Jobs: Employment, Skills and Workforce Strategy for the Fourth Industrial Revolution, Executive Summary, p.2. http://www3.weforum.org/docs/WEF_FOJ_Executive_Summary_Jobs.pdf

*El autor será uno de los nueve ponentes que formarán parte del Foro MIlenio sobre La educación que nos merecemos, este 29 de abril a las 19 horas. El debate contará también con la presencia del secretario de Educación, Aurelio Nuño; de los empresarios Gabriel López (Ford), Jorge Silva (Microsoft), Airton Cousseau (Nissan) y Rolando Nuñez (Khan Academy), entre otros. Más informes en http://www.milenio.com/forosmilenio/