Articulista invitado

Cobertura educativa y niveles de ingreso

México se enfrenta a un serio dilema para los egresados de educación superior; debido al moderado crecimiento de la economía, no se han generando los suficientes trabajos que demanda una persona con estudios universitarios.

La importancia de la educación no radica en un mero elemento cultural o académico. Una persona culta, leída e intelectual se asocia con grados altos de educación superior. El nivel de educación también tiene una relación muy importante con el ingreso al que una persona puede acceder. Varios estudios han demostrado que a mayor nivel de educación, se obtienen mayores ingresos, es decir que existe una correlación directa positiva entre educación e ingreso. Un análisis realizado recientemente por el Imco, concluyó que una persona con licenciatura gana en promedio 77 por ciento más que aquella que solo terminó preparatoria ($6,022 vs $10,642).

Se ha demostrado que a mayor escolaridad aumentan los ingresos por hora laborada, así como la probabilidad de obtener un empleo formal de tiempo completo, y de que éste sea más estable en términos de ocupación, industria y patrón. En la economía del conocimiento y globalizada la educación superior cobra una mayor importancia debido a que los empleos cada vez son más especializados y los puestos de trabajo requieren de habilidades de pensamiento crítico para solucionar problemas complejos.

Sin embargo, México se enfrenta a un serio dilema para los egresados de educación superior. Debido al moderado crecimiento de la economía durante los últimos 15 años, no se han generando los suficientes trabajos calificados que demanda una persona con estudios universitarios. En ese contexto, se ha creado un desajuste entre el número de egresados de las universidades y la oferta de empleo. Adicionalmente, es común que los empleadores perciban que los egresados no cuentan con las habilidades y competencias requeridas para sus plazas de trabajo. De acuerdo con la Encuesta de Competencias Profesionales 2014 del Cidac, 26 por ciento de las empresas entrevistadas afirmaron no haber encontrado jóvenes profesionistas lo suficientemente preparados para ocupar una vacante.

Ante este panorama, queda claro que la respuesta no se encuentra únicamente en graduar a más universitarios en el país. Ampliar la cobertura en educación superior a 40 por ciento, según lo establece el Plan Nacional de Desarrollo, debe ir acompañada de otros componentes, en particular las habilidades “suaves” que los prepare para trabajar en equipo, resolver problemas, capacidad de reflexión, entre otras, y que puedan obtener opciones de trabajo atractivas y bien remuneradas. Para ello, también es necesario que fomentemos una relación más estrecha entre las instituciones de educación superior y el sector privado, para asegurar que los planes de estudio respondan a lo que demanda el mercado laboral.

Asimismo es fundamental que los jóvenes y sus familias tengan acceso a toda la información necesaria sobre el mercado laboral y la situación ocupacional de los egresados por carrera, con el fin de orientar su búsqueda a aquellas áreas en las que haya más demanda y, por ende, mayores posibilidades de encontrar un buen trabajo.

Otra reflexión importante es que la política de educación superior debe promover el análisis de modelos educativos de menor duración y mayor accesibilidad que permitan una rápida inserción en el mercado laboral, como es el caso de los técnicos superiores universitarios.

Finalmente, ante la insuficiente generación de empleos en las grandes empresas, la opción de emprender un negocio cobra aún mayor relevancia. El emprendedor actúa como agente de cambio y contribuye a detonar la innovación. Es por ello que los programas de estudio deben estimular la mentalidad emprendedora de los jóvenes para que desarrollen las competencias y la confianza para convertir sus ideas en servicios o productos, y que hagan empresa.

Hemos delineado algunas de las variables que la estrategia de educación superior debe tomar en cuenta para diseñar e impulsar una política de cobertura y de calidad, con visión de largo plazo en beneficio de los estudiantes, las empresas y la economía en su conjunto. Lograrlo será detonador de productividad y bienestar para la sociedad.  

Presidente de Laureate México