Sin rodeos

"La regla de platino"

La capacidad de asumir perspectivas más amplias y profundas puede llevarnos a expresiones más elevadas de las normas éticas tradicionales. La regla de oro, por ejemplo, reconocida por la mayoría de las tradiciones religiosas, afirma esencialmente la necesidad de ‘tratar a los demás como nos gustaría ser tratados’. Pero, cuando uno alcanza otra perspectiva, puede darse cuenta de que el modo en que le gustaría ser tratado difiere del modo en que los demás quisieran ser tratados. Esa comprensión, precisamente, ha alentado la “regla de platino”, según la cual, es necesario ‘tratar a los demás como a ellos les gustaría ser tratados’. De este modo, la “regla de platino” honra la amplia diversidad de sensibilidades y estructuras de conciencia, pidiendo a los practicantes éticos avanzados que asuman la visión de los demás y actúen desde ahí. El filósofo Karl Popper articuló la “regla de platino” cuando dijo: Aunque la regla de oro sea un buen estándar, puede ser mejorado tratando a los demás, SIEMPRE QUE SEA POSIBLE, del modo en que a “ellos” les gustaría ser tratados. (Las mayúsculas son mías).

El párrafo anterior corresponde al libro que “ha tardado miles de años para poder escribirse” y que llegó a mí gracias a un entrañable amigo. Se titula LA PRÁCTICA INTEGRAL DE VIDA, de autoría colectiva (Ken Wilber, Terry Patten, Adam B Leonard y Marco Morelli), Ed. Kairós.

Nace de la “Teoría integral de todo” —elaborada por Wilber— que explica el modo en que todos los sistemas de conocimiento del mundo —orientales, occidentales, antiguos, modernos o posmodernos— “pueden articularse para aumentar y expandir nuestra conciencia”.

Le recomiendo la inmensa riqueza de esta obra como el mejor regalo que podemos recibir —o darnos— para conocernos a nosotros mismos, entender el mundo que nos rodea y hallar mejores formas de convivencia, tan necesarias en estos tiempos de intolerancia colectiva.

Bien entendidos el párrafo transcrito y la obra toda, podemos decir que no contradicen la regla de oro ni los demás principios éticos que han iluminado al mundo durante milenios. A través de las ciencias, la espiritualidad, las religiones y otros campos del conocimiento, los autores nos convocan a vivir en un estadio superior de conciencia... ahora que la humanidad se deshumaniza y se destruye a sí misma mientras aniquila febrilmente lo que encuentra a su paso.

Si en el trato a los demás no imponemos nuestra personal escala de valores, para que ellos la asuman obligadamente, pero al mismo tiempo seguimos siendo fieles a ella, nuestras relaciones familiares, sociales, laborales, culturales, políticas y de todo orden mucho abonarán a lograr una auténtica convivencia. Camino nada sencillo, pero que vale la pena tratar de recorrerlo.