Sin rodeos

La joya mayor, según David

La reforma energética contiene avances de gran importancia para el futuro de nuestro país, pero uno de ellos tiene valor universal: la obligación que tendrá el Fondo Mexicano del Petróleo de invertir en nuevas tecnologías para obtener energías limpias y renovables. Ese objetivo merece reconocimiento unánime, pero las dudas de lo que sucederá con la nueva participación del capital privado, así como la carga ideológica y electorera lo impiden.

Como recibí de David, lector de esta columna, una carta que razona al respecto, transcribo con su autorización una parte del contenido:

“…Escucho con gran interés las noticias sobre la reforma petrolera; advierto que no sólo se debate lo que puede hacer México para explotar eficazmente sus recursos, sino que también hay conciencia y voluntad respecto del tema más apremiante por global: esto es, que se ha ordenado una política pública dirigida a sustituir lo más pronto posible a las formas de energía que enferman, ensucian y matan, por otras que son renovables, limpias y menos caras.

“Corresponde a los ciudadanos apoyar iniciativas como esta y reducir sus propios consumos; exigir a sus gobiernos que garanticen no solamente la soberanía de la nación y el suministro de energéticos, sino la conservación limpia del ecosistema. Somos parte del medio ambiente, del problema y de la solución. Esto nos incumbe a todos.

“La apuesta a los hidrocarburos como fuente de energía deberá ser por el menor tiempo posible, por ser éstos finitos y nocivos. El carbono almacenado bajo el suelo no perturba al delicado equilibrio que hay de plantas y animales, de gases y climas, de aguas y hielos; pero de cada litro extraído se quema el 90% y terminan en la atmósfera cantidades brutales de gases que nos envenenan.

“Para avanzar no es necesario destruir ni ensuciar. Hoy vendemos crudo, debemos vender pronto celdas solares. La energía que el sol irradia en un sólo día sobre la Tierra es superior —según dicen los entendidos— a toda la que ha existido en forma de combustibles fósiles desde antes de que aprendiésemos a ordeñar las piedras en busca de petróleo.

“El viento ya mueve a países en Europa; el neodimio despilfarra su poder por milenios; están las mareas, la gravedad, la nanotecnología, la electrostática, los plásticos biodegradables provenientes de materia vegetal, el alcohol… y a esta lista solamente la limita nuestra ignorancia.

“Los hidrocarburos pueden y deben aprovecharse en multitud de productos útiles y no contaminantes, para lo que la investigación en tecnología petroquímica se vuelve prioritaria.

“Es muy alentador saber que por fin se destinará un porcentaje significativo de la ganancia recibida del petróleo, para la investigación y el desarrollo de tecnologías verdes con las que dejaremos de contaminar tierras, ríos, mares y cielos. Así no haremos del petróleo, veneno.”

Coincido con David: están en juego la vida, la salud y la soberanía de la nación, y debemos limpiar la Tierra, mientras no haya otro lugar donde podamos vivir.