Sin rodeos

“Ya, ya, ya, ¡¡idiotas!!”

Presionan, así, para aprobar la reforma energética. No invento palabras ni generalizo, pero prevalece en operadores priistas el criterio de que los acuerdos alcanzados en el Congreso garantizan que todo será para bien de México y nada justifica variar el calendario.

Ahora bien, lo importante es discutir contenidos, no tiempos, y le pido a mi partido, Acción Nacional, mantener firme su exigencia de cambios y adiciones de suma relevancia; que sus legisladores recuerden el grito campirano: reata, no te me revientes, que es el último jalón.

1) Al gran mérito del Presidente Peña Nieto por impulsar, entre otras, la reforma energética que durante años fue exigida por el PAN y rechazada por el PRI; que marcará su sexenio y su vida, y habrá de impactar el futuro de México, debe seguir del Congreso la mayor responsabilidad para no desviar el propósito constitucional. Ojalá que quienes andan sobraditos y majaderos escuchen, siquiera, las voces de priistas preocupados por riesgos evidentes. Ojalá que esas maravillas no olviden que hasta un reloj parado tiene la razón dos veces al día.

2) Las exigencias del PAN, para dar su voto, merecen ser tomadas en cuenta. Varios cuestionamientos del PRD —no obstante que conteste al “Ya, ya, ya” con el “No, No, No”— deben ser analizados. La verdadera democracia no se colma con simples mayorías ni, mucho menos, con mayorías simples; reclama conciencia clara y responsabilidad probada, sobre todo en asuntos que decidirán el destino de la Nación: su soberanía o su esclavitud.

3) Por mi parte —aunque se enojen los dioses, al cabo que voy de salida y les queda poco tiempo para represalias— insisto: 

UNO: Si no se modifica realmente el régimen fiscal de Pemex y no se arregla  su pasivo laboral, con sus despojos se construirá el arco del triunfo para que pase, soberbio, el capital extranjero. Y no se olvide —con sus diferencias— a la CFE.

DOS: ¡Cuidado con los hombres y mujeres del campo!; de no asegurárseles justicia y negocio serán incontables los “Atencos”. A su pobreza no debe sobrevenir su exclusión. La propuesta que existe debe ser sustancialmente mejorada. Si desde el principio reciben, SIN PERDER LA PROPIEDAD DE SU TIERRA, un ingreso que nunca han visto en su vida y cobran, además, por tiempos y utilidades, serán los mejores promotores de la inversión. Y por favor que no se nos diga que así no será negocio para los inversionistas.

TRES: Cuidar a México de demandas estratosféricas que se resuelvan en el exterior. ¿Que ya está previsto?, ojalá no se equivoquen.

CUATRO: Es imperativo de justicia que donde ganarán los pocos ganen los muchos, y si se ha elaborado detalladamente una legislación para que lícitamente lucren los poderosos y se incrementen los ingresos en las arcas públicas del país, debe también establecerse un instrumento legal y seguro que dé acceso a los mexicanos de cualquier nivel económico para invertir y ganar en lo que nos vienen diciendo que es nuestro, ¿acaso no?