Sin rodeos

Aún tiene tiempo

Si usted analiza el repudio al “gasolinazo”, hallará que primero fue contra el Presidente, como responsable de las políticas que adopta su gobierno, pero pronto la sociedad dirigió sus baterías, también, a la alta burocracia, los partidos políticos y todo lo que sea o parezca institución de gobierno en sus distintos niveles. El aumento de precios fue la gota de hiel que derramó, una vez más, el vaso.

La medida gubernamental solamente desbordó  “el estado de ánimo social”, saturado de impotencia y coraje ante los errores, mentiras, abusos, dispendios y descarados latrocinios de muchos funcionarios y políticos. Jamás alcanzará el agua que debe regresar a todos si unos cuantos dicen almacenarla en una coladera.

Además, “el árbol no nos está dejando ver el bosque”. Con la repudiada —pero necesaria— decisión el gobierno destinará alrededor de 200 mil millones de pesos para atender las necesidades más apremiantes de la población, sin recurrir a mayor endeudamiento, aumento de impuestos o dejar de prestar esos servicios.

Sin embargo, esa medida no resuelve la peligrosa situación de las finanzas públicas. Tan solo este año, no obstante el ahorro de referencia, el gobierno anuncia que gastará aproximadamente 500 mil millones de pesos más de lo que supone que va a recaudar. O sea, seguirá aumentando el déficit, y con él la pesadísima deuda de todos los mexicanos.

Pero, ¡por fin! el gobierno federal, los estatales, el de Ciudad de México, los municipios, el Congreso, los partidos y muchas instituciones públicas están haciendo recortes importantes en sus gastos. El Instituto Nacional Electoral ya regresó a la Secretaría de Hacienda más de mil millones de pesos y ojalá que los ahorros totales sean cuantiosos, no migajas. La vigilancia y exigencia de la sociedad pueden arrumbar en la historia de las ignominias la oprobiosa coladera.

Ahora bien, ante la magnitud del desastre de las finanzas públicas y los daños que ya empezaron a llegar del norte —más los que vengan— ninguna honestidad ni ahorro de recursos serán suficientes. La realidad nos impone mayores sacrificios, con éste y con el gobierno que venga, pero tenemos inmensas posibilidades hasta hoy criminalmente desperdiciadas. Un ejemplo:

Si el gobierno federal conforma un equipo multidisciplinario que, sin dilación, elimine en los tres niveles de gobierno los obstáculos producidos por la ineptitud y la corrupción, se detonarán inversiones multimillonarias y se generarán millones de empleos. Si 20 mil millones de dólares pueden salir este año por el efecto Trump, otros tantos están prestos para entrar, y el gobierno lo sabe.

El Presidente debe exigir a su equipo económico resultados ya, y de cara al mundo, sin excusas ni lisonjas de precandidatos. Aún tiene tiempo.