Sin rodeos

“Las mejores armas: educación y cultura”

De la mayor trascendencia los discursos pronunciados en diferentes ceremonias el 15 de mayo, Día del Maestro, por el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos.

El que tiene como jefe supremo al titular del Poder Ejecutivo federal y está al frente de la institución creada para ejercer el monopolio legítimo de la fuerza que corresponde al Estado señaló a la educación y la cultura como las verdaderas herramientas para superar los grandes retos de México.

Nuestras fuerzas armadas han estado siempre vinculadas al proceso educativo y cultural de la nación, y han sido promotoras del reconocimiento social a la noble tarea del magisterio. Nos recuerda el general secretario que “El 27 de septiembre de 1917 —a solo siete meses de haber sido promulgada la Constitución—, el teniente coronel Benito Ramírez García, legislador por Veracruz y el doctor Enrique Viesca Lobatón, diputado por Coahuila, presentaron ante el Congreso de la Unión la iniciativa de rendir culto al magisterio nacional”. Así, cada año —desde hace cien— se reconoce, destaca y agradece la vocación de los verdaderos mentores; los que, a pesar de una exigua remuneración, liberan de la ignorancia a los educandos, les inculcan valores y les abren oportunidades para una vida mejor.

También afirmó: “Hoy en el mundo y en nuestra nación existen diversos retos y desafíos inéditos que afectan su estabilidad y desarrollo, que demanda talento humano —mejor preparado y calificado— que posea las herramientas tecnológicas de vanguardia para afrontarlos...” Se dijo convencido… “que las mejores armas que poseemos los mexicanos para hacer frente a la inseguridad, al desempleo, y a todos aquellos obstáculos que frenan el progreso del país… son sin duda, la educación, la formación de valores, la cultura, las artes, la unidad y la identidad nacional”.

Recordó que la educación “tiene sus orígenes en el seno familiar, donde se debe fomentar el sentido de responsabilidad, disciplina y valores”, y que “se debe fortalecer con la enseñanza que imparten nuestros profesores; pero también, con el interés de los alumnos por aprender y alcanzar sus deseos de superación y con la participación de los padres para alentar a sus hijos… en suma… educar es responsabilidad de todos”.

Por eso, al considerar que más de 200 mil hombres y mujeres de verde protegen día y noche a la sociedad, arriesgando todo lo que puede arriesgar un ser humano, y al escuchar los mensajes del secretario —sin desconocer excesos excepcionales, inadmisibles y sancionables en algunos operativos— respondo a sus detractores con las palabras de Albert Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. De la primera, no estoy completamente seguro”.