Sin rodeos

El aeropuerto que va… y que no va

Está usted informado que la obra material más importante en el país tiene una inversión programada para su primera etapa de cerca de 100 mil millones de pesos, y que aproximadamente 60 por ciento de esa suma se halla comprometida a través de licitaciones efectuadas. Se han invertido ya los primeros 25 mil millones de pesos.

Me refiero a la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México.

Se trata de la obra de infraestructura de mayor relevancia desde el siglo XV para la zona Oriente del Estado de México, cuando Netzahualcóyotl separó el agua dulce de la salada en el lago de Texcoco y evitó inundaciones en la Gran Tenochtitlán.

Para medir la importancia del nuevo aeropuerto, que se ejecuta en terrenos del gobierno federal, le doy datos que son suficientes y del dominio público:

—Es el segundo aeropuerto en construcción más grande del mundo.

—Con una superficie seis veces mayor que el actual.

—Se moverán 50 millones de metros cúbicos de materiales, el equivalente a la capacidad de 70 estadios Azteca.

—Captará el agua de lluvia y consumirá menos que el que hoy opera.

—Su financiamiento no generará deuda pública. Se pagará con la Tarifa de Uso del Aeropuerto (TUA) actual y con sus ingresos cuando entre en operación.

—Ha producido 10 mil puestos de trabajo y durante el resto de su construcción llegarán a 100 mil.

—Impulsará en el país el turismo, el comercio, la captación de divisas y creará más de 450 mil empleos.

—Las zonas aledañas (con casi 4 millones de habitantes) atraerán importantes empresas y dejarán de ser los dormitorios de cientos de miles que se trasladan cinco horas diarias para laborar en Ciudad de México.

—En su primera fase realizará al año 855 mil operaciones y moverá 68 millones de pasajeros. El actual tiene 20 años saturado y no puede con más de 42 millones.

—Los predios y construcciones del actual aeropuerto deberán aprovecharse urbanísticamente para humanizar la vida de la capital de la República. Será deber de las autoridades locales y federales evitar que se pierda esa oportunidad y que termine en negocio de voraces.

Pero salta un problema: está contra esa magna obra El Rayito de Esperanza”, porque la considera simplemente “negocio de la mafia del poder” y su dedito dijo: “NO”. Anuncia que, de llegar a la Presidencia, mantendrá el actual aeropuerto y hará otro, tal vez en Santa Lucía, para vuelos internacionales y de carga. Ello implicará que, al año, millones de pasajeros tendrán que recorrer kilómetros para tomar millones de vuelos de conexión. ¡Viva la Inteligencia! ¡Viva la Honestidad Valiente!

Queda esperar, frente a lo decidido por el “Salvador de México”, lo que digan los electores el próximo año… y nuestras instituciones.