Sin titubeos (NO USAR)

Fuerzas armadas, la confianza

Siempre que la tragedia, ya sea provocada por la naturaleza o por los instintos desbordados del ser humano, se hace presente en el país. Ninguna institución tiene tanta actividad ni recibe reiteradas solicitudes de auxilio como las fuerzas armadas.

Lo mismo La Marina que el Ejército, buena parte de sus elementos han visto acción en los fenómenos naturales recientes, apoyando donde ha hecho falta, desde labores de rescate y remoción de escombros, hasta transportando víveres para entregarlos a los afectados.

También, y este es un aspecto que nadie quisiera que se diera, han tenido que intervenir en situaciones de combate a la delincuencia, enfrentando a los cárteles y, en algunos casos, tomando el control de la seguridad ante el desmantelamiento de corporaciones policiacas locales ligadas al crimen, como en algunas zonas de Michoacán, .

Esta es la parte que, frente a la penetración del crimen en los cuerpos de seguridad, ha quedado como último recurso de confianza en las instituciones, obligada también ante el arsenal cada vez más sofisticado que utiliza la delincuencia.

En los últimos días nos hemos enterado del grado de infiltración de los cuerpos policiales, incluso de los enfrentamientos a balazos, con muertos y heridos, entre elementos de distintas corporaciones y municipios en el Estado de México, en hechos delictivos probados en un caso –Texcoco-, y en otro donde nada bueno hay que esperar –Nezahualcóyotl-, excepto una investigación exhaustiva para dejar clara la situación.

No es extraño que la gente pida el concurso abierto de las fuerzas armadas aquí o allá, como sucedió en Tultepec frente a la impunidad de bandas secuestradoras, y como se escucha en varios municipios, cuyos residentes no confían plenamente en las fuerzas del orden locales.

Los ayuntamientos sin duda han hecho su esfuerzo para que sus efectivos policiacos se capaciten en todos los departamentos y, especialmente, sean merecedores de la confianza de los ciudadanos, previo examen de control.

Sin embargo, esta vía podría significar un dolor de cabeza mayúsculo para los gobiernos ya que, con certificación y todo, algunos policías –Huehuetoca, Coacalco, Texcoco, Neza, etc.,- han sido sorprendidos haciendo precisamente lo contrario de lo que es su deber, incluso privando de su vida a ciudadanos y a policías.

Cada acto en que un agente, del ámbito que sea, se ve involucrado en hechos delictivos, mina la frágil confianza de la ciudadanía, que ve casos aislados que dignifican el uniforme, como el policía de Nezahualcóyotl, Luis Daniel Velasco Álvarez, abatido hace meses en cumplimiento de su deber, como le sucedió también a su señor padre en el Distrito Federal hace 4 años. Carlos Eder, hermano de Luis Daniel, también es policíaen Neza; es decir, hay vocación, como en las fuerzas armadas. Esto va más allá de un test.