Sin titubeos

En el último tranco

Después de cada quinto informe de gobierno en el Estado de México se considera de lo más natural que Eruviel Ávila Villegas realice cambios o enroques en su equipo. Con ello busca reacomodar las fuerzas al interior de su propio partido y también perfilar el cierre de su gestión tanto en el ámbito administrativo como en el de la competencia electoral.

Los primeros cambios ya se dieron casi a la par del informe, como fue el caso de Javier García Bejos, colaborador también de esta casa editorial y quien se despidió de la Secretaría del Trabajo estatal para integrarse al gobierno federal, quizás en la Subsecretaría de Desarrollo Social nacional para reforzar a Luis Miranda Nava, el recién designado responsable de esa área por parte del presidente Enrique Peña Nieto.

Estos cambios son una especie de relanzamiento de la administración, pues se trata justo de un año en el que el ambiente político suele animarse un poco, incluso hasta caldearse de más, y sin duda sirve para perfilar a los posibles sucesores. Hasta el momento del lado oficial parece que ahora la caballada está muy gorda, con una larga lista de tiradores que no están de relleno, como quizás no se había en otro tiempo.

En este sentido, incluso el partido en el poder parece listo si por ahí el PAN y el PRD deciden ir juntos nuevamente, como sucedió en otras entidades, y llevar como abanderada a Josefina Vázquez Mota y si Morena confirma a Delfina Gómez Álvarez, teniendo una nómina suficiente con Ana Lilia Herrera Anzaldo, Carolina Monroy del Mazo y María Elena Barrera Tapia.

Sin embargo, los cambios o enroques, incluido el de García Bejos, permiten observar los movimientos de "ajustes internos" buscando fortalecer tanto al gobierno federal como al estatal, lo que habla de que hay una buena sincronía entre los titulares de los ejecutivos federal y estatal, más allá de lo que supone el trabajo coordinado en diversos rubros para atender la problemática local.

De esa manera es como se atiende el tema electoral en la entidad y justo por eso los movimientos en la administración habrán de caminar sobre dos pistas, adquiriendo relevancia la sucesión en el Estado de México por los efectos que de ahí se generen para el relevo federal.

No está de más remarcar que algunas aspiraciones podrían ser sepultadas de tajo y otras elevarían el listón de sus horizontes, con todo y que se dice que no tendrán mucha influencia para la presidencial pues, se argumenta, cada elección es distinta y presenta sus particularidades.

De ello no estoy muy convencida, pues ha sido notorio que la baraja presidencial en el caso del partido en el poder, se ha reducido, y muchas miradas se centran cada vez más en lo que sucede en la entidad, con independencia de que el corazón del Ejecutivo federal lata con sangre mexiquense y su lado romántico por los quereres de la tierra nativa.

Lo anterior, mientras en otros frentes las cosas están más que resueltas o no hay mucho de dónde elegir.