Sin titubeos

Ante el relevo en Edomex

Existe un amplio catálogo con recetas caseras para controlar y mitigar los nervios. Desde los remedios de la abuela hasta tratamientos y fraudes de "productos milagro" y otras pócimas.

Pero los actores políticos en la entidad, cada vez que se acercan situaciones de importancia, parecen perder la templanza o buscan que otros la pierdan y no parece existir ningún tonificante para esos ataques que, gradualmente, van ganando en intensidad.

La monotonía campirana que suele respirarse, a veces, a pesar de todo, alcanza también a ciudadanos, voluntaria o involuntariamente, dependiendo de las preferencias.

Eso sucede ya de cara al relevo por el gobierno del Estado de México el año próximo, paso obligado que, más que un tiro de precisión, es un escopetazo cuyas postas apuntan a varias direcciones, principalmente los comicios presidenciales del 2018.

Ante esto, que no es poco, comienzan a aflorar pasiones en varios puntos de la entidad, pero habrá que tener cuidado con aquellos que pretendan erigir causas, donde más bien han existido metas, y rechazar acciones de falsa heroicidad social o política que, más bien, serían tomadas como un engaño, una estrategia encaminada a tratar de sorprender a los ciudadanos.

Cualquier cosa, así sea la más superficial, significará una gran bandera, un llamado a agitar, aunque ya después nadie se acuerde de marchas, bloqueos, trifulcas y otros agarrones de chongo.

Incuestionablemente hay temas delicados, como el de la seguridad, que ha sido el talón de Aquiles de todos los gobiernos; el transporte, que con sus aristas corporativas y de botín político también deja ver más problemas de los comunes; la contaminación del aire y en general el medio ambiente, están en la agenda, temas a los que hay que añadir el escaso crédito de partidos políticos y dirigentes.

Pero todo eso y más apunta ya al relevo en 2017, con las presiones, chantajes y maniobras por el voto o por espacios; es decir, se trata de aumentar la intensidad, subirle un poco el volumen al ruido, aventar la red y lanzar anzuelos para ver quién muerde.

Fuera de ahí, de que hay problemas en varios puntos y diversos ámbitos no hay duda. La sola densidad poblacional del Estado de México constituye más de 16 millones de problemas y los que de ahí se derivan.

Caso aparte es el de San Salvador Atenco, con el ya legendario movimiento machetero contra el nuevo aeropuerto, en el cual continúan colocadas las trincheras en las parcelas de ese municipio. Es un asunto en el que las autoridades y los involucrados deben irse con cuidado para que no se repitan hechos como los de 2006. Las cosas en los últimos días han encendido focos de tensión, seguramente obligado a algún remedio anti-nervios, pero ojalá haya sensatez.