Sin titubeos

Nuestra primera década

En MILENIO Estado de México tenemos mucho que agradecer a los lectores. Gracias a su preferencia esta edición, que comenzó a mitad de la década pasada, cumplió sus primeros diez años.

Esto no sería posible sin la apuesta del Grupo MILENIO y del público que nos ha favorecido.

Nos regocijamos de ello, sí, pero también aumenta la responsabilidad de mantener la esencia, ese carácter que nos ha definido y que se traduce en un solo término: responsabilidad -para con nosotros y para con nuestros lectores-.

Aunque en las formas y presentaciones el periodismo ha revolucionado, empujado por nuevas tecnologías, el quehacer no varía cuando se tiene claro en qué consiste y se funda: informar los hechos sustentados en la ética.

Gabriel García Márquez, reportero y Premio Nobel de literatura, enfatizó sobre el poder de la palabra. Su uso, sugería, puede ayudar a salvar la piel o a herirla. Apeló siempre a intentar establecer comunicación con el corazón de los humanos antes buscar exclusivas en el espacio sideral.

Esto es, que ante la creciente deshumanización y su alta dosis de violencia promovida por el crimen organizado; frente a políticas públicas que olvidan su objetivo, es preciso no ir en pos de notas grandes con títulos generalmente insulsos, sino de las grandes notas que promueven cambios tanto en el ánimo social como en los demás componentes de la vida pública.

Pensar que todo está mal, tanto creer que todo está bien, no conduce a ningún lado. La agitación es igual de improductiva que la impasibilidad, especialmente cuando hoy la comunicación es un fluir constante, a veces excesivo, que permite el reconocimiento mutuo y las ideas correspondientes.

De ahí la responsabilidad para no contribuir en escenarios más indeseables, que han permitido a personajes internacionales otorgarle una condición a nuestras circunstancias: "mexicanizar", pero sin olvidar que nuestra principal tarea es informar. De esto se trata. De procurar el equilibrio frente a los acontecimientos.

No es fácil, pero hay que hacer una tarea informativa que observe estos ingredientes, buscando construir y, quizás, hasta orientar.

Esto lo hacemos y estamos orgullosos, sabiendo que todo está en constante transformación, que las innovaciones tecnológicas suponen nuevos métodos de trabajo, más preparación, pero nunca van a sustituir la parte que nutre y le da vigor al periodismo: el deseo ferviente de hacerlo bien.

Muchos compañeros iniciaron el viaje y hoy ocupan otras responsabilidades, pero saben que mucho de lo que hoy somos es parte de su herencia. Gracias a ellos también.

Y gracias a todos nuestros colaboradores que han confiado su intelecto mediante el análisis y la reflexión, igual que a reporteros, editores, jefes, administrativos, distribuidores, etc., pero sobre todo a los lectores, nuestro pilar principal.