Sin titubeos

Necesidad de ofertas viables

Salvo algún imponderable, todo parece indicar que ya está completo el cuadro de los contendientes para los comicios de junio próximo para renovar el Poder Ejecutivo en el Estado de México.

En solitario van Josefina Vázquez Mota (PAN), Delfina Gómez Álvarez (Morena), Juan Zepeda Hernández (PRD), Oscar González Yáñez (PT), en tanto que Alfredo del Mazo Maza se presentará respaldado por el PRI y sus aliados del PVEM, PANAL y PES.

Antes de que se inicie formalmente la campaña ya se han dado algunos avisos de la orientación que tendrá la disputa, con filtraciones sobre supuestos hechos que se enmarcan a la perfección en eso que se ha denominado "pos-verdad", es decir, que son "especies", "mentiras" o "hechos alternativos" tipo Donald Trump, que posteriormente ni siquiera un "usted perdone" han merecido.

En este sentido, las redes sociales desempeñan el papel poco edificante de "tendedero político", con algunos eventos ciertos y críticos dignos de consideración, algo que la autoridad tendrá que tomar en cuenta para evitar una guerra sucia, plagada de "hechos alternativos" que no se corresponden con la realidad y que poco ayudan al análisis de las ofertas que habrán de presentar los candidatos.

Esta parte es la que tendría que abordarse con toda seriedad pues no son pocos los problemas que presenta en Estado de México, en particular en materia económica y de seguridad. Son casi 17 millones de habitantes que significan otros tantos problemas, a los cuales hay que ofrecer respuestas claras y viables.

Por supuesto que una contienda política significa también ataque, señalamientos, pero no tiene por qué privilegiarse y abandonar el terreno de la oferta que permita generar credibilidad entre los posibles votantes. Esto es lo primordial: ofertas creíbles y viables.

Esta es la parte más complicada habida cuenta que todos los contendientes han estado en espacios de poder público y han tenido la oportunidad de servir. Cada cual sabe las cuentas que ha entregado en el ejercicio de su desempeño, pero lo cierto es que se enfrentan a una sociedad que conforme pasa el tiempo cada vez cree menos en las ofertas que se le hacen.

Se han prometido tantas cosas a la gente, sobre todo en el caso de una mejor economía, de empleos bien pagados, de salarios que satisfagan sus necesidades básicas, que los aspirantes tendrán problemas serios si no son sinceros o convincentes con sus propuestas. Tantos millones de pobres merecen una respuesta que vaya más allá del reparto de despensas o de otros.

Debe decirse lo mismo en el caso de la seguridad, otro flagelo que amerita propuestas y acciones que atiendan algo más que la capacitación policiaca, el aumento de las corporaciones o las coordinaciones.

Y como éstos, hay más temas en los que no se puede estar perdiendo más el tiempo con campañas frívolas, secas o solo por figurar en la boleta.