Sin titubeos

Las derrotas de la elección

De las elecciones en 12 entidades del país, este domingo, quedan varios capítulos en los que los involucrados, como el clásico de la canción, tropezaron con la misma piedra.

Autoridades electorales, partidos políticos, "independientes" y hasta encuestadoras tendrán que dar paso a la autocrítica, con todo y triunfos, y repensar seriamente sobre el modelo de democracia electoral que permita recuperar espacios de credibilidad perdidos entre los ciudadanos.

Todos se proclamaron ganadores antes de tiempo "buscando madrugar". Pasaron por alto una recomendación del árbitro sustentada en el hecho de que en otros comicios el triunfalismo adelantado generó discursos de "robos" y atracos imaginarios al concluir conteos. Lección no aprendida, consumida por el ansia de verse con la mano en alto.

No es de extrañar que una competencia privilegie el lodo y el denuesto, pero en esta abundaron situaciones que ameritarían el seguimiento en los juzgados, pues hubo denuncias de robos al erario, acumulación de fortunas al amparo del poder, nada sospechosas. La victoria no tiene por qué "purificar" a nadie, del mismo modo que la derrota no debe ser sustituta de la acción legal o significar castigo a un eventual infractor de la ley. Los tiempos no están para sanciones "morales.

En cuanto a las encuestadoras, observadores pusieron más sal a una herida reciente: solo acertaron en cinco de 12 entidades donde se pronosticaron resultados. Donde no hubo fallas en las mediciones fueron en Oaxaca (PRI), Zacatecas (PRI), Hidalgo (PRI), Sinaloa (PRI) y Puebla (PAN), pero en el resto fue un desastre y no van a alcanzar argumentos para quitarle otra raya al tigre, en detrimento de la credibilidad.

En términos de competencia, el PRI pagó el "mal humor" social, el PAN lo cosechó, el PRD "cayó para arriba" al ganar tres gubernaturas en alianza con el PAN y Morena no cumplió con las expectativas (aunque creció significativamente en votos, hay que ver Veracruz). Los "independientes", ni figuraron.

La pérdida de un bastión priista como Veracruz, aunque llega otro formado en sus filas, sumada a derrotas como en Chihuahua, Durango, Tamaulipas y Quintana Roo, además de recomponer la geografía política sin duda debe preocupar al priismo, especialmente al del Estado de México, último peldaño importante de cara a los comicios presidenciales de 2018, con un padrón de más de 10 millones de electores.

Hay quienes aseguran que no habrá alianza PAN-PRD. ¿Qué tal que las dirigencias nacionales, después de estos resultados ven grandes posibilidades de ganar la entidad mexiquense y deciden mandar delegados?

Las elecciones del año pasado para renovar ayuntamientos y legislatura no elevaron a la oposición a lugares de otros años, como a finales de la década de los año 90 y principios del 2000, y sus triunfos en algunos casos se dirimieron en los tribunales. No hubo holgura, aunque evidenció ya parte de ese malestar que favoreció el domingo a la oposición, combinada con malos gobiernos locales.