Sin titubeos

Un cuadro inaceptable

En nuestro país, a los hermosos paisajes de una naturaleza generosa, con sus volcanes, bosques, ríos y aguas de lagos y de mar, se han añadido otros que, a lo largo del tiempo, han formado parte de un cuadro tan crudo como humano pero en el que pocos parecen reparar.

Ese es el caso de miles de niños trabajando en calles, en los cruceros, vendiendo toda clase de golosinas o limpiando parabrisas, y otros tantos realizando labores más pesadas para su edad, en albañilería, en basureros, recogiendo desperdicios, etc.

Este es el típico fresco que recreó magistralmente Luis Buñuel y que año con año se incrementa. El puro dato de que 60 mil niños trabajan en la entidad en condiciones poco adecuadas, es duro tanto por la cantidad como por la presunta "normalidad" que lo ha vuelto cotidiano a los ojos de todos el mundo.

Por supuesto que el fenómeno no es "normal". Con edades que no rebasan los 12 años, tanto niñas como niños son objeto de una miserable explotación humana que nos pone de nueva cuenta en siglos atrasados, de mínimo respeto por el ser humano y su integridad física y moral.

Es cierto que el individuo debe ser formado desde que comienza a tener sentido de las cosas; tiene que recibir ejemplos de esfuerzo y enseñársele que nada en esta vida es gratis; que todo lo que haga o deje de hacer será en perjuicio suyo y de otros, que tiene que crecer empeñándose para poder lograr satisfacciones tanto como persona como en su instrucción escolar.

Buena parte dela crisis juvenil que hoy se vive, con eso que despectivamente se conoce como "Ni-nis", tiene que ver precisamente con la falta de una cultura como la citada. Varias generaciones en la inopia por haber carecido de abandono motivacional o una excesiva sobreprotección, con progenitores proveyendo todo para facilitar el crecimiento de sus pequeños.

Pero ante estos casos, que son el otro extremo, lo primero que debe uno preguntarse es: ¿y dónde están los padres?, ¿qué es de ellos?, ¿todos esos niños están huérfanos, no tienen familiares ni ningún apoyo?

Porque una cosa es apoyar el crecimiento humano del ser humano con base en principios y valores, con acciones domésticas que le permitan comprender que no puede pasarse la vida culpando a la suerte de su desgracia, que tiene que aplicarse para poder desarrollarse plenamente, y otra de plano abandonarlo a su suerte, echarlo a la calle, exponiéndolo de toda clase de riesgos y vejaciones, algo mucho peor que un escarmiento por mal comportamiento.

Las leyes han venido reduciendo las edades para la realización de actividades supuestamente reservadas para personas mayores –un empleo formal- y fomentando con ello que más niñas, niños y adolescentes vayan irremediablemente a la explotación, enviándolos a correr más riesgos de los que ya a esa edad se tienen.

Es un cuadro cuya "normalidad" simplemente es inaceptable.