Sin titubeos

La continuación en el PAN

Tras los resultados de las elecciones internas del PAN a dirigencia nacional, quedó claro que hubo una "rebelión de las bases" -que no superó el 17 por ciento- pero tampoco está muy claro eso de la "regeneración" pues qué se puede regenerar si más de 80 por ciento de sufragios supone más la continuación en la ruta trazada, de dejar las cosas como están, antes que emprender un nuevo camino.

La derrota del senador Javier Corral Jurado, un hombre de armas tomar, significa la muerte de un Partido Acción Nacional que solo puede revivir en el discurso, pero ya ni siquiera en la retórica ni mucho menos en la acción.

El blanquiazul ha cambiado en las últimas décadas. Su ascenso a los espacios de poder público minó poco a poco la libertad de voluntades y los grupos se fortalecieron no por la afinidad de proyectos, sino de intereses.

Antes era impensable que en el abiazul se insinuase siquiera la compra de votos de la militancia, el compromiso de puestos en la nómina, partidista o en el poder público, a cambio de prebendas. Pero es sabido que esto se practica desde la conformación de los Consejos estatales, supuestas conciencias del PAN.

Qué se espera de una dirigencia que colaboró con la actual para dejar impune, sin castigo, una serie de capítulos que pusieron a servidores públicos emanados de ese partido en actos de corrupción.

"Moches", obras familiares, pachangas con escorts con cargo al erario; desvíos millonarios en el Congreso federal no aclarados y otros, forman parte de una lista de sucesos que han traído al PAN, a sus dirigentes y nuevos "relevos", en pasajes nada honorables.

Esa misma cúpula panista que hoy cambia de silla no sugiere ningún regenere, solo un relevo.

Es la burbuja que ha evitado llevar a los suyos, a sus propios cuadros dirigentes, ante la justicia por señalamientos de desfalcos millonarios, actos indebidos contra el patrimonio público, como fue el caso del Estado de México, donde con todas las pruebas en su haber nada se ha hecho para sancionar la dirigencia que encabezó Octavio Germán Olivares, su tesorero José Fernández Caballero -que dejó otros pendientes como servidor público en Zinacantepec-.

El nuevo líder del PAN nacional, Ricardo Anaya, es mexiquense y, por supuesto, sabe de las malas condiciones en que se dejó al CDE mexiquense en ese periodo, así de la complicidad de la que ha gozado para que la irresponsabilidad y el saqueo no haya sido sancionada.

¿Cómo creer en una regeneración cuando se ha permitido esto y todo lo demás? ¿Qué clase de critica se puede enderezar contra nadie con esos pesados fardos internos? ¿Solo para intentar ganar credibilidad?

La pérdida de confianza de los ciudadanos en el PAN no ha sido por sus pactos con los demás partidos ni con el gobierno; tampoco por su falta de crítica hacia éstos. No hay que equivocarse: eso ha sido por la desaseada vida interna que ha llevado el encubrimiento de actos corruptos y por el relajamiento moral de dirigentes y militantes. Ojalá se puedan regenerar.