Sin titubeos

La campaña de los “iguales”

Ante el torrente de denuncias que enfatizan actos de corrupción en todos los frentes, cualquiera se preguntaría cuál es la razón por la que no hay un solo actor político, ya no digamos tras las rejas, sino sometido a juicio para tratar de responder por sus presuntas faltas.

No debe haber piel delicada frente a la dureza de los argumentos pues, sin duda, toda campaña debe acompañarse de ataques pero, además de esto, ¿por pura casualidad no quedó ningún espacio para la propuesta?, ¿dónde están los diseñadores de ofertas? ¿O no hay nada que ofrecer?

Por ley, cada partido presentó la plataforma política ante autoridades electorales donde, se supone, establecen líneas a ejecutar una vez ocupados los cargos.

Y si tales documentos, que en apariencia exigen estudios y diagnósticos rigurosos y claridad, son los que alimentan los mensajes de campaña quiere decir que se tiene una clase política vacía o exhausta, que no tiene nada que ofrecer, salvo una cruda exposición de lo peor de su desempeño.

¿No hay nada por decir de la inseguridad, que tan mala experiencia nos ha dejado estos años?, ¿y las drogas, esa narcocultura que campea por todos lados?; ¿qué hay en materia económica, donde al desempleo hay que sumar salarios infames, con incremento de precios que minan el ya de por sí dinamitado poder adquisitivo?, y ¿qué hay en etc, etc., etc.?

Creo que alguien debería revisar con lupa las plataformas y ver si todo lo que se difunde está ahí.

Pero lo más grave es lo que exhiben las fuerzas políticas: una serie de pasajes que pintan su cultura, no de la disputa del poder, sino de la actuación en él.

En otras palabras, airean su impunidad, lo que pueden hacer y deshacer, siempre de espaldas a la sociedad y en contra las leyes que ellos mismos promovieron bajo otras banderas, la consabida honradez y el recto ejercicio, amén del trillado "cumplir y hacer cumplir la ley".

Suponiendo que todo lo que se ventila (en su guerra sucia) sea cierto, que hay pruebas irrefutables, que son unos granujas, que no hay espacio para la decencia, entonces no quedaría nadie para cerrar la puerta, eso es exagerado.

Además, todo el lodo que se ha salpicado no apareció ayer, no es reciente. Son acumulados que ya habrían ameritado el concurso de instancias legales, por lo menos de algunas posturas políticas duras, imposibles de negociar en las mesas ya que, según se han encargado de machar, todo ello supone la comisión de delitos de cualquier tipo, siempre con cargo a la hacienda pública y en beneficio de los "presuntos".

Es imposible que alguien vaya a confiar en una clase política cuyo signo principal es la impunidad.

Los rumores, inaceptables.

No se trata de engañar más a la gente con ofertas huecas, pero lo que se ve no es mejor que eso, va más allá, hace que aumente la desconfianza y se escuche sin cesar: Todos son iguales.