Sin titubeos

Los buenos deseos para 2015

La segunda mitad del año por concluir reflejó las carencias en la vida institucional y en lo económico. Sin duda hay mucho que revisar y corregir.

La parte menos agradable tuvo que ver con la desnudez del poder público en connivencia con el crimen organizado. Nadie puede asegurar que sea nuevo, pero es claro que los partidos políticos, con un proceso electoral encima, deben seleccionar candidatos con cuidado y diseñar un discurso para recuperar credibilidad.

Esto es primordial. Si los partidos insisten en no limpiar sus procesos y no someter a los ganadores a rigurosas auditorías, sobre todo de orden material, jugarán nuevamente con fuego.

La sociedad ha dado muestras, durante buena parte del año, de no estar dispuesta a tolerar más la forma en que la clase política ha sido capaz de aliarse con los peores y más sanguinarios enemigos del orden público.

Por su bien, los dirigentes de partidarios están obligados a transparentar cada una de sus candidaturas y enviar gente que tenga penetración y prestigio moral entre los ciudadanos. No es momento para fabricar estrellas para encubrir compadrazgos ni a beneficiarios de grupos.

Sabemos que en cada guerra electoral lo que abunda es la mentira y la calumnia para minar al de enfrente; es preciso que se actúe con responsabilidad, así como no dejar en el aire dudas.

Es de desear que aquellos que buscan algún cargo de representación popular asuman su responsabilidad, que sean serios y reviertan la fragilidad en que se halla la actividad política.

Hay situaciones complicadas en Guerrero y Michoacán, donde los actores políticos están obligados a dar respuesta satisfactoria y crear los espacios para que poco a poco todo aterricen en los cauces institucionales, seriamente dañados.

Se trata de una dura prueba que ojalá se resuelva con el mejor ánimo constructivo.

Por otro lado, entre luces y sombras se ven las cosas para el año próximo en materia económica, talón, junto con la seguridad, que espera para poder despegar.

Las opiniones están divididas, pero lo cierto es que un año más en la inopia económica no lo soportará nadie. Puestas en marchas las reformas estructurales, hay que desear que no se aparezca el diablo de la economía en los Estados Unidos y genere un sacudimiento mayor con el incremento de tasas de intereses por parte de la Reserva Federal.

Eso vendría a redondear una etapa negativa tras la baja en los precios del petróleo. Y eso quiere decir que si bien el gobierno será el principal aditivo para echar a andar el motor de la economía vía proyectos de infraestructura en 2015, también se traducirá en un déficit mayor al previsto.

Como sea, ojalá todos contribuyamos a mejorar nuestro entorno, poniendo cada cual la parte que le toca, y podamos hacer del 2015 un año plagado de éxitos.