Sin titubeos

Tarea cuesta arriba

Va a llevar un buen tiempo recomponer el tejido social, ostentosamente deteriorado y sin que las fuerza públicas, presuntas dueñas del monopolio de la violencia, apliquen acciones efectivas encaminadas a devolver la tranquilidad y someter al crimen común y, particularmente, al organizado.

Por un lado, apenas se busca sofocar el fuego y tomar el control en una plaza cuando en otra irrumpe la delincuencia, desafiante. Lo nunca visto, ahora hasta combates aéreos se registran, como en Acapulco, en una criminal parodia de Snoopy contra el Barón Rojo que dio tiempo a los delincuentes aterrizar y, claro, huir.

Y en el colmo, al ex procurador de justicia del Estado de México y ahora titular de la Secretaría del Trabajo federal, Alfonso Navarrete Prida, lo asaltan, despojándolo de un reloj valuado en 300 mil pesos en lujoso centro comercial de Polanco -Plaza Antara-, en el Distrito Federal.

A lo mejor al funcionario sí le alcanza para adquirir una pieza de ese valor, pero a nadie -a muy pocos, eso sí- se le ocurriría portarla sin escoltas pues si ya de por sí hasta los importados de "made in China o made in Tepis" son objeto de "deseo", hay que imaginar con otros.

Más allá de gustos y riesgos innecesarios, la delincuencia está desatada, el crimen organizado retador y la autoridad en calidad de apagafuegos, hasta ahora sin mucho éxito.

En el Estado de México, donde no termina nadie de reponerse del hallazgo de tres calcinados allá y otro más por acá, cuando se informa del cuerpo de una mujer penosamente rescatado luego de 60 días, la quema de una tienda de autoservicio en una acción repetida en los límites con Hidalgo y, en fin, que si el año 2013 terminó medio agitado, en este comienzo las cosas comenzaron revueltas. Ojalá sirva el blindaje anunciado por el mandatario mexiquense Eruviel Ávila Villegas, luego de la reunión de gobernadores ayer.

He de insistir en dos aspectos cruciales para poder iniciar la recomposición del tejido social y del estado en su totalidad. A contracorriente del mundo, estamos retrasando la despenalización de las drogas. Y debe hacerse no sólo en el caso de la mariguana, sino en el de todas.

Los que conocen de esto aseguran que es ridículo lo que el narco obtiene con la venta de mota -a lo mucho, significa el 10 por ciento de sus ganancias-; el negocio está en los laboratorios, ahí donde confluyen también las grandes firmas de fármacos.

El segundo aspecto tiene que ver con la conformación de una sociedad con base en valores. Y en esto mucho ayudaría la despenalizacion de enervantes para ir eliminando la arraigada narcocultura que rinde homenaje al dinero fácil y al asesinato cada vez más sanguinario.

Pretender un nuevo modelo social simulando combatir las drogas es imposible. Es ir más cuesta arriba.