Sin titubeos

Siempre amanece


Como cada fin de año, esta noche, todos estaremos pendientes de los últimos campanazos para despedir a un periodo y recibir a otro. Lo pasado, inmodificable en el registro, el futuro ofrece sin embargo la oportunidad de hacer correcciones o ajustes. Eso es ver para adelante.

Primero, como reza la clásica canción, el año viejo siempre deja cosas muy buenas. Y de lo acontecido en nuestro país, hacía tiempo, quizás desde los albores del siglo pasado, que no se daba un amplio consenso para atender las necesidades del país. El timbre había sido casi siempre la disonancia.

Con tantos problemas en la agenda, con tantas cosas que han impedido mover a la nación hacia mejores derroteros, el Pacto por México, a pesar de los negritos, dio pauta para dejar de lado posturas a veces mezquinas y hacer el empeño por encontrar puntos de acción comunes.

Como quedó de manifiesto, hay mucho más para unir que para dividir. Lo mismo en educación que en sectores considerados intocables, como el de telecomunicaciones o el mismo de energía, se confirmó que la parálisis nunca ha sido la mejor fórmula para hacer avanzar a nadie.

¿Viene lo mejor? Eso es lo que se espera, pero en esto no hay que confundir esperanza con ilusión. Siempre amanece, sí, pero lo primero implica hacer el esfuerzo por hacer que las causas alcancen sus objetivos, diseñar la ruta con los puntos difíciles a superar, mientras lo segundo sólo la espera de algo que generalmente nunca llega. O se queda a medio camino en los espacios de la frustración.

Como mencioné recientemente, la economía y la inseguridad, con su bajo crecimiento y actividad criminal sin freno, respectivamente, fueron los temas más complicados durante el año que está por concluir. Tendrán que ocupar un sitio importante en la agenda del 2014 para superarlos porque la sociedad ha aguantado pacientemente, pero no hay voluntad que no llegue a quebrarse y eso es lo que gobernantes, actores políticos y agentes económicos están obligados a atender.

La crisis financiera mundial del 2008 fue más profunda de lo que la complacencia calculó y tardará algunos años en resolverse, pero en nuestro caso, parte de un colchón para amortiguar esos golpes está en la diversificación del mercado interno. En esto, hasta las cabezas de monopolios están de acuerdo.

En cuanto a la inseguridad, se impone cambiar algunas reglas, parte medular en toda esta barbarie sin fin que, además, está obligando a la gente a crear grupos de autodefensa, recurso derivado del fastidio que, sin embargo, también abre la puerta a la infiltración del crimen organizado.

Como se vio con el sector energético, las leyes no son mandamientos de algún credo. Lo mismo se debe hacer en el caso de la producción, distribución y consumo de drogas. Mantener las cosas como están sólo garantiza más asesinatos, más fortunas mal habidas, corrupción generalizada, tanto del gobierno como de la sociedad, y mucha hipocresía.