Sin titubeos

Renacimiento

Algo raro pasa en el ambiente político y no lo hemos dimensionado correctamente. De pronto resurgen organizaciones fantasmas que se creía estaban prácticamente desahuciadas o desaparecidas del entorno. Y no solo eso, aparecen con mucha fuerza, como en sus mejores momentos.

Hay dos casos que son emblemáticos y que seguramente están en la mente de muchas personas. Nos referimos a la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, mejor conocida como UPREZ por sus siglas, y la tenebrosa sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), allá en Oaxaca.

Estos grupos no tienen mucho en común, salvo que ambas simpatizan con las ideas de izquierda y ambas han vivido a la sombra del poder, la primera en el Estado de México y la segunda en Oaxaca.

De la nada, la UPREZ saltó nuevamente a los encabezados de los medios de comunicación al tomar por asalto las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en 15 entidades, incluyendo el Estado de México. A las oficinas de Toluca llegó un contingente de aproximadamente 200 personas con demandas generalizadas. Denunciaron que el campo está abandonado, que los agricultores necesitan recursos y apoyos y que la mitad de la población está sumida en la pobreza. Que por ello cerraron las oficinas de la Sedesol, para exigir cumplimiento a sus demandas.

No presentaron casos particulares de personas que no han sido atendidas o que merecen atención a través de los programas de esta dependencia. Solo generalidades, como siempre sucede.

Llama la atención que tan solo en el viaje a Toluca debieron disponer de unos 200 mil pesos para sufragar este viaje. Si lo multiplicamos por las 15 entidades donde se manifestaron entonces la cifra aumenta notablemente.

Ayer, nuevamente tomaron las oficinas de la delegación de la Sedesol. Nuevos gastos, sobre todo si consideramos que otro grupo cerró las oficinas de la Sagarpa.

El caso de la sección 22 de la CNTE es muy similar, después que el gobierno federal les quitó el control de la dependencia administrativa y con ello los infinitos recursos a que tenían acceso y además les congeló sus cuentas, todo hacía suponer que esa organización estaba muerta.

De pronto resurgen con mucha fuerza. Toman el centro de la capital oaxaqueña, hacen movilizaciones en torno al Aeropuerto y trasladan un grupo a la Ciudad de México. Todo eso cuesta dinero, y mucho, recursos de procedencia, obviamente, ilícita.

Y por eso los cuestionamientos: ¿de dónde salen los recursos para mantener esas movilizaciones?, ¿quién o quiénes están detrás de estas manifestaciones?, ¿por qué agreden a dos dependencias federales cuyos titulares han sido nombrados como "posibles" aspirantes a la candidatura del PRI a la presidencia de la República?

Estaremos asistiendo a una guerra intestina al más puro estilo priista de los años 70-80. Fuego amigo, le llaman algunos.