Sin titubeos

Preparan la ruta

No se trata de una carrera de caballos pero es obvio que hay varios en la barrera. Algunos hacen como que no tienen partido y otros, aunque lo tengan, evidencian que no cuentan con ese respaldo. Pero eso ha sido lo de menos. El chiste es preparar la estrategia y lanzarse a la pista de 2018.

Por el lado del PAN ya alzó la mano la ex primera dama, Margarita Zavala Gómez del Campo. En el PRD el jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Mancera, parece que vende caro su "amor". En la otra izquierda, Morena, con un político que está en campaña desde hace al menos 15 años, Andrés Manuel López Obrador, piensa que a él no le puede ir tan mal en una tercera oportunidad, como sucedió con otro ícono de esa corriente, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Con excepción del mandatario poblano Rafael Moreno Valle otros no han dejado ver sus intenciones por parte del PAN. En el Sol Azteca, eclipsado por escándalos y derrotas, tampoco nadie ha dicho "esta boca es mía".

El PRI, a pesar de la cultura de "no moverse antes de tiempo", es claro que hay tres que, aunque no digan ni pío, no escapan del cuadro: Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray y Eruviel Ávila Villegas. Los dos primeros, personajes centrales en el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto y, el tercero, gobernador del Estado de México, muy activo como para suponer que después de la encomienda se regresará tranquilamente a Ecatepec.

Lo interesante es que, tanto en el caso de Margarita como en el de Mancera, la siglas partidistas no parecen significar demasiado para ellos pues Zavala, y todo lo que está detrás de ella, sabe que la actual dirigencia no la tiene precisamente como una de sus figuras favoritas, por eso ha preferido moverse en un oleaje parecido al de los "independientes", sin pedir permiso.

Es igual con Mancera, quien coquetea con la posibilidad de irse por la ruta de los "independientes", quizá para no ser objeto de chantajes por parte de las tribus que todavía quedan en el Sol Azteca. Espera el momento para sacudirse cierta presión.

A ambos les generaría alguna adhesión de franjas ciudadanas, pues si algo mostró la pasada elección, es que mucha gente no ve bien el desempeño de los partidos ni de sus dirigentes.

Por donde se vea eso es grave, ya que, en teoría, los partidos políticos son entes públicos, creados por y para los ciudadanos comunes, para que muchos de ellos puedan acceder al poder público en un marco democrático.

El hecho de que figuras de considerable peso en la vida pública opten por deslindarse de los institutos políticos en los que han sobresalido, es de llamar la atención pues, más allá de juegos y rejuegos, expresa que hay mucha incapacidad, combinada con una gran ambición, para hacer de la política un instrumento de diálogo y concertación.