Sin titubeos

Policía de elite

En los últimos meses la inseguridad capturó la preocupación de actores sociales en el Estado de México. Por eso, el anuncio de operativos coordinados entre gobierno federal y estatal, con un espacio para que La Marina despliegue fuerzas especiales, responde a esa inquietud y ya se verá qué tanto se logra ofrecer resultados a los ciudadanos.

Por lo pronto, paralelamente al relevo de Rocío Alonso Ríos por Damián Canales Mena en la Secretaría de Seguridad Ciudadana, el gobernador Eruviel Ávila Villegas anunció la selección y formación de unos 2 mil policías de "elite" con el apoyo del gobierno federal, "bien pagados" y que, dijo, serán el principal apoyo para las estrategias durante los próximos meses.

Este es una de los espacios más delicados a los que quizás los gobiernos de los tres niveles no han puesto la atención debida. El hecho de no contratar a miles de policías por no haber superado pruebas de control de confianza, refleja la gravedad del problema.

Para empezar, qué bueno que se busque conformar un grupo especializado para la ejecución de las tácticas contra el crimen organizado, sin duda activo, pero no estaría de más que las autoridades se dieran a la tarea de investigar por qué con el actual cuerpo policiaco estatal, conformado por cerca de 15 mil 800 elementos, la situación ha llegado hasta dónde está.

La revisión del tipo de vida, propiedades, automóviles, etc., daría pistas importantes. La simple declaración patrimonial no basta y en ocasiones resulta hasta un trámite encubridor. Hay que hurgar en los estilos de vida, sobre todo en los altos mandos, que es donde suele esconderse muchas veces el enemigo, sin dejar de ver hasta los policías rasos.

Igual debe hacerse con las corporaciones policiacas municipales, otro espacio donde el crimen organizado ha extendido sus tentáculos, cooptando, quizás intimidando, pero el meollo está en las condiciones de vida de los elementos.

Los exámenes de control de confianza tal vez ayuden al propósito de contar con elementos policiacos confiables y con vocación, pero no sobra preguntarse ¿Los sueldos asignados alcanzan para residencias, camionetas, seguridad especial, viajes, propiedades en otros estados? Eso lo deben saber en las alturas, o deberían, previa investigación.

Porque, hay que admitirlo, el crimen organizado dispone de recursos suficientes para sobornar. Dicen los que saben que la actuación de las bandas criminales, tal como se ha venido observando en la entidad, no se explica sin la colaboración "oficial", en este caso de los hombres responsables de perseguirlos o de evitar que hagan de las suyas.

A la creación de un cuerpo de "elite" debe añadirse una seria depuración de las corporaciones. Si son cientos miles los que deben estar en la calle, ni modo. Es preferible tenerlos enfrente, como adversarios de la ley, que embozados dentro de los órganos responsables de garantizar la seguridad y bienes de los ciudadanos, facilitando labores del crimen con información.

Sobre el nuevo titular de la SSC, cabe esperar que el suyo sea el tercer y último relevo en esa dependencia en esta administración. O que si se va, no sea en medio de situaciones como las actuales.