Sin titubeos

Pacto por la seguridad

Con razón, el tema de la inseguridad ocupa la agenda pública. La desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, y el asesinato de algunos de ellos, ha sido el colofón de situaciones insostenibles que sin duda han alterado el curso de las cosas.

Por eso, las principales fuerzas políticas y los poderes públicos, se pronunciaron por cerrar filas y pactar un frente común contra la violencia. Exhortaron a la iniciativa privada y a la sociedad en general a sumarse para concretar políticas públicas y comenzar a generar un ambiente de paz en el país.

Con toda honestidad, no sería necesario nada de esto si las autoridades de los tres ámbitos de gobierno se sujetaran a lo que la ley las obliga, esto es, a obedecerla y hacerla obedecer pues, como es sabido, el gobierno tiene para sí el monopolio de la violencia.

Monopolio que, en efecto, ha venido perdiendo por la actuación del crimen organizado y la infiltración de éste en las esferas del poder público, pero que es preciso recuperar para iniciar una ruta distinta de la que se ha caminado durante los últimos años.

Sin embargo, si de tal pacto surgen medidas a partir del diseño de una agenda con puntos específicos, nadie debe poner remilgos y proponer alternativas.

Al respecto, desde hace tiempo lo he dicho pero lo reitero: un pacto con una nueva agenda en materia de seguridad pública debe considerar la inclusión del debate de la despenalización de las drogas. Terminar de una vez con esta simulación que lo único que ha propiciado es el surgimiento de poderes paralelos a los constitucionales, cárteles con mucho dinero y poder de cooptación y, por contra, no ha evitado el envenenamiento de centenares de jóvenes y menores de edad.

Un enfoque distinto, de salud y educativo, debe imponerse al punitivo que, como se ha visto desde 1970 a la fecha, no sirve.

¿No queremos un país de drogadictos? Bien, pues eduquemos, informemos, no ocultemos lo que existe, es decir, las drogas. ¿Se quiere acabar con los cárteles? Pues hay que quitarles una fuente de ingresos. ¿Que se van a dedicar a otros delitos?, pues sí, están conformados por delincuentes, pero hay que cerrar su campo de actuación. La prohibición lo único que fomenta son mercados clandestinos y delincuencia.

Por eso, dejar de lado este tema es no querer ir en contra de los resortes que han convertido a nuestro país en foco de atención y de condena en buena parte del mundo, además de materia de deleznable exportación: narcocultura.

CALIMAYA

Seguimos con aspirantes a las presidencias municipales. En este municipio Armando Torres Arangurén, ex regidor con muy buena presencia y trabajo. Erick Hernández, que tiene en su contra haber apoyado al PT en la pasada elección en la que entregó despensas del DIF. Erick Gómez, asesor del diputado y ex alcalde Irad Mercado, quien tiene observaciones por un faltante de más de 20 millones de pesos. El propio Irad quiere de nuevo, pero la población lo ha corrido hasta de los eventos. Después de su administración el PRI perdió ante el PT.