Sin titubeos

Nuño y la CNTE

Por muchos años se alimentó y se dejó al garete al monstruo y ahora se le quiere domesticar y enviar al corral. Por lo que se ve, no ha sido, no es, ni va a ser fácil.

Sirva la metáfora para describir la situación entre profesores que rechazan la reforma educativa –CNTE– y autoridades federales del ramo –el secretario Aurelio Nuño Mayer– que como que han buscado más bien jalarle la cola al león antes que aplacarlo.

Hay que observar que al problema generado por la reforma se han sumado otros que involucran al sector magisterial –como el caso de los normalistas de Ayotzinapa– creándose así una bomba que exige atenderse con cautela, con mucho trabajo político y un mayor acercamiento con los inconformes para que no estalle en las manos.

Es un error intentar aislar en ciertas regiones la inconformidad; la pretendida gobernabilidad del sector ha escapado al control hasta de los propios dirigentes, enviando así el mensaje de que cualquier cosa no se va a aceptar sin más.

Hay que ver más allá de Oaxaca, Guerrero, Michoacán o Chiapas y lo que sucede al menos en otros 12 estados para recoger que las expresiones de malestar, si bien no son tan extremistas, existen, se han dado con distintas estrategias pero van en la misma línea.

Además, la toma de carreteras, de bancos, de bloqueos, afectaciones por marchas –dejar sin clases a menores– y toda la estela de resquemores por posturas que cada vez más se colocan en puntos lejanos, estiran la cuerda evitando el necesario diálogo.

A la antipolítica se ha sumado un ingrediente peligroso, como es el de privilegiar actitudes desafiantes, unos mediante la invocación de la ley para hacer cumplir obligaciones laborales y otros apelan a ésta con la exigencia de sus derechos, también laborales. Se habla de lo mismo pero se difiere en el interés. Se atrincheran sin ofrecer alternativas.

Es una lucha para medir fuerzas, calarse, ver hasta dónde se es capaz de ir contra el otro, no ceder, cerrarse sin medir riesgos ni consecuencias, donde cada quien se aferra a su mecate y no lo suelta.

¿A dónde va a parar todo esto? Ni los mismos actores parecen saberlo, si se toman en cuenta posturas y permanentes empeños por descalificarse, abierta o veladamente.

El enfrentamiento genera más dudas sobre la voluntad de los antagonistas para darle a la educación el empuje que requiere desde hace décadas para colocar al país en otros estadios de desarrollo. Y dicen que su principal preocupación es ésa. Claro.

Aunque desde que se aprobó en diciembre de 2012 y se promulgó en febrero de2013, la reforma educativa generó preguntas sobre sus objetivos por parte de profesores y se profundizaron con las leyes General de Educación, del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación y la General del Servicio Profesional Docente, publicadas el 11 de septiembre de 2013.

Es de esperarse que se retome la ruta del quehacer político, por fatigoso que sea, y el conflicto se resuelva de la mejor manera.