Sin titubeos

¿Mal fin del “Buen fin”?


Diseñado para dinamizar la economía, el programa del “BuenFin” comienza a ofrecer signos del inicio de un “mal fin”. Según lo que se viodesde el viernes hasta el domingo, no todos están dispuestos a sacrificar un poco.

La denuncia de ofertas engañosas, de abiertas estafas,inundaron redes sociales. ¿Qué necesidad hay de esto, en momentos en que elpaís muestra indicadores de desaceleración económica, cuando lo que se requierees reactivarla?

Además, desde la semana pasada dirigentes empresariales delEstado de México denunciaron que las tiendas departamentales y de autoservicioamagaron a productores para que bajaran sus precios hasta 15 por ciento o noles volverían a comprar, lo que muchos no hicieron como parte del programamencionado.

¿En serio no podemos hacer las cosas bien, que no sepresenten abusos cuando debería mostrarse un perfil de cierto desprendimiento,con alguna generosidad y un poco de sacrificio?

Muchas familias que por tiempo han esperado renovar susmuebles o equipos de trabajo se toparon con una cantidad de situacioneslamentables, desde publicidad que no se correspondía con lo ofrecido(descuentos, pagos a plazos, etc.) hasta el etiquetado sobrepuesto. Gato porliebre, finalmente, fue lo que se denunció. Ahí quedaron en la red fotos,sobreprecios, alteraciones en precios, incluso aumentos en vez de reducciones,etc.

Las autoridades no han ofrecido, hasta ahora, un reportecompleto de lo sucedido durante el “Buen fin”, y lo que se vio en la Internet,en principio, no ofrece un panorama muy alentador para un programa que tendríaque irse consolidando como una oportunidad para generar un círculo virtuoso deproducción-consumo, en beneficio de todos.

Muchas cadenas, firmas y almacenes grandes, tendrán quereflexionar sobre su concurso en el “Buen Fin”. Es de las pocas cosas buenasque se han importado de Estados Unidos que no vale la pena echarla a perder porun momento de ambición.

Y es que ahora todo mundo le entró, hasta los mercados enalgunos municipios en una sana competencia, y eso es lo que se tiene que ver,pues al final hay que sacrificar un poco para obtener un bien mayor,fundamentalmente, no matando a la gallina o alejándola. Es un programa que hayque cuidar.

Ahora bien, una gran cantidad de personas tendrán que pagarlas deudas contraídas en plazos. Esto es normal, no hay por qué espantarse yaque forma parte de las reglas de la economía. El crédito es primordial y muchagente que no podía adquirir algún producto de contado, al menos cuenta con esavía para lograrlo.

Es de esperarse que muchos ciudadanos hayan adquirido bienesnecesarios o para el sano esparcimiento en forma responsable, y que no hayanincurrido en el clásico gastar más de lo que tiene presupuestado y después nosaber qué hacer.