Sin titubeos

Gobernar con consensos

Cada quien su "grilla", lo inocultable es que la semana pasada en la entidad se vio uno de esos juegos de ajedrez sobre el tablero político que ha venido a apaciguar las aguas, legítimamente interesadas, sí, pero un tanto apresuradas y hasta desbocadas.

No fue extraño que, por un lado, los representantes de la jerarquía católica lanzaran un mensaje unificado en torno de las acciones y modificaciones que ha venido realizando el gobierno estatal en materia de combate a la delincuencia.

Mucho menos lo fue el hecho de que, desde el Poder Legislativo local, se expresara un categórico cierre de filas en la misma cuestión alrededor de la figura del gobernador Eruviel Ávila Villegas y, para rematar, hasta aguerridos opositores, como fue el caso del perredista Octavio Martínez Vargas, hicieron lo propio, con posturas de equilibrio en este caso que, al tiempo que se adhirieron, también exigieron mejores resultados.

Es de dudarse que haya sido la concesión de la primera iglesia católica para homenajear al canonizado Juan Pablo II, y en lo demás, que algo oscuro o inconfesable esté de por medio. Es una reducción muy simplista con la cual no se querría reconocer que en todo esto ha habido un quehacer político que ha permitido generar consensos.

Los que han tratado de cerca al gobernador, que lo han seguido desde que fue secretario del Ayuntamiento en Ecatepec, a mitad de la década de los 90's, y luego como legislador y alcalde, dicen que si algo lo caracteriza es la búsqueda de consensos y los amarres.

Y para eso hay que visitar a medio mundo, tocar puertas, ir a donde se tenga que ir. Algo que los políticos, encumbrados o no, han olvidado como parte de su quehacer básico; hay que buscar para obtener, en todo momento y a pesar de haber alcanzado los cargos más altos.

Esto por supuesto marca diferencias. No es lo mismo apelar a los francotiradores, pretender tender camastros y dedicarse a "grillar" para ver si de ese modo el río se revuelve, que aplicar las herramientas básicas de un quehacer que ha venido modificando sus formas y exigiendo métodos menos tenebrosos.

Como se dice en el habla corriente "trabajo mata grilla". Y esto es lo que ha sucedido, para bien hasta de los mismos que se empeñan en su objetivo.

Se podrá o no convenir con el estilo y, por supuesto con los resultados de un gobierno, pero para eso hay que exigirle a la cara, reclamarle con toda la libertad; hay que atreverse a disentir al menos en aquellos programas o acciones que no están beneficiando a nadie, etc.

Con esto se hace una gran aportación a la política y a la vida pública misma, como se hace también cuando se ejerce el oficio con las herramientas mínimas, buscando y consensuando con los líderes de comunidades, agrupaciones sociales, empresariales, religiosas, los poderes públicos, en fin, con eso que todo político debe tener presente y tuvo que haber repasado hasta en los manuales más sencillos, en los menos especializados de algún cursillo de inducción.

Por ejemplo: ¿A qué fue el gobernador al Distrito Federal el pasado fin de semana? ¿Nada más a visitar a un amigo y a firmar acuerdos? !Por favor!