Sin titubeos

Garantías a la diversión

Lamentables todos aquellos acontecimientos donde se han perdido vidas humanas, más cuando han sido generadas por la falta de la mínima observancia de las normas; sin embargo, sería extender la cadena de errores si se priva a la gente de espacios de diversión o de entretenimiento.

Por supuesto que las primeras responsables son las autoridades en los distintos ámbitos, pues se supone que una de sus principales misiones es garantizar la integridad física de los ciudadanos y la protección de sus bienes.

Para los eventos masivos donde participan grupos musicales o artistas se perfeccionará la norma. El gobernador Eruviel Ávila Villegas enviará al Congreso local la propuesta de Ley de Eventos Públicos en el Estado de México. Por supuesto que es algo bueno.

Pero, como se ha visto, la seguridad no se da por decreto si no se garantiza el cumplimiento de las normas. Desde salidas de emergencia, hasta zonas de fumadores con "ceniceros", la venta de bebidas alcohólicas, la presencia de elementos policiacos y protección civil, ambulancias y carros tanque de bomberos, todo lo que permita ofrecer a la concurrencia un espacio seguro.

Mención especial merece el consumo de cervezas y otros etílicos pues si ya entre las multitudes hasta la mente más inteligente resulta contagiada, es posible imaginar lo que sucede cuando se ha excedido toda proporción. Cualquier "chispa" enciende hasta a los que no están achispados.

En este rubro, una mayor rigidez para la obtención de permisos en las distintas instancias no es posible sin obligar al cumplimiento de medidas claras que impidan hacer "excepciones" en lo establecido en las leyes de salud, como horarios para comercialización, así sean "micheladas", piñadas u otras.

Este es uno de los temas que casi no se tocan cuando se expiden autorizaciones pues se tiene la falsa creencia de que se ha obtenido un permiso de impunidad o de que el gobierno se debe hacer de la vista gorda por tratarse de acontecimientos "extraordinarios", dando a la ley la misma categoría.

Se entiende que estos eventos forman parte de una cultura que cobra auge y son, también, un negocio, generadores de fuentes de empleo. Su organización es una segura derrama económica, con varios millones de pesos de por medio, y ganancias considerables para los organizadores e ingresos para los gobiernos. No hay nada inmoral ni ilegal en ello.

Pero en aras de aportar a la seguridad, tanto empresarios como autoridades están obligadas a invertir parte de los ingresos para no "matar a la gallina", dejando de paso sin empleo a mucha gente.

Sería absurdo decir que los bailes no generan recursos para ello.

Al final es un asunto de asumir responsabilidades como resultado del derecho: el de organizar eventos masivos con fines de lucro, el de los ciudadanos a divertirse en forma segura y el de cumplir y hacer cumplir lo jurado a la hora de asumir los cargos públicos.