Sin titubeos

Fotomultas, una “cacería”

Parte II

Por la cantidad de vehículos pero también por la falta de una cultura vial, que implica mayor responsabilidad, el Estado de México registra 10 mil accidentes con más de cuatro millones de automotores en 2014, según cifras del INEGI.

Ante esto, se podrán objetar algunas reglas, todas a discusión buscando su eventual modificación, pero algo no funciona, y de plano los que hacen de mentores de los conductores, ya sea a nivel de escuelas o en espacios particulares, no tiene ni la menor idea de lo que heredan a sus alumnos.

No por casualidad se ha impuesto el alcoholímetro, como tampoco se han establecido sanciones para los que creen que se puede combinar el volante con el alcohol o el uso de móviles. Son, lamentablemente, causas de accidentes mortales.

Por eso es también bienvenido que se marquen límites de velocidad, con fotomultas pero, desafortunadamente, esta clase de iniciativas empañan sus cometidos por cláusulas sospechosas en los contratos entre los gobiernos y las empresas (50 y 50 por ciento) o por el mal funcionamiento de los equipos.

Esto ha sucedido en la entidad, donde las quejas no se han hecho esperar debido a errores de los aparatos, los cuales capturan datos de los automovilistas en forma equivocada. Como es obvio, los propietarios de autos que supuestamente infringieron el reglamento han elevado sus inconformidades.

Según se dijo existen 48 arcos con radares especiales y toda una red de cámaras de seguridad, colocadas en unos 310 puntos específicos, con el objeto de "capturar" los datos de los infractores y enviarles las notificaciones a sus domicilios.

Algunos émulos de Ayrton Senna, que han tomado las vías como autódromos, bien merecido tienen su infracción, con todo y descuento de 50 por ciento, si es que pagaron antes de 15 días, de acuerdo con lo anunciado por las autoridades.

Para la próxima tal vez que lo piensen mejor y comiencen a respetar los límites de velocidad pues se ha detectado que en algunos puntos se han superado los 200 kilómetros por hora, una brutalidad que abre puertas a tragedias. Claro habrá que ver cómo le va al transporte pesado.

Las pistas de uso público no permiten esa barbaridad y no es producto de un capricho. Además, algunas presentan serios inconvenientes debido a la indolencia de concesionarios, como es el caso del Circuito Exterior Mexiquense, donde los vados y malas condiciones de la cinta, así como la falta de acotamiento, son un "plus" para terminar con el pellejo en el asfalto. O muerto.

Bien harán las autoridades en afinar este programa, resolver los problemas que se presentan y contribuir a crear una cultura vial distinta de la actual. Muchos nos veremos beneficiados. Claro, no exagerar en los límites tampoco en las autopistas de cuota.