Sin titubeos

Estimular la preparación profesional

México requiere de una profunda revisión y modificación de planes de estudio para estar en condiciones de competir en el ámbito internacional. Años de rezago no se van a reponer de un plumazo y hay que tenerlo presente, pero es preciso iniciar el camino.

La sacudida, como ha sido marcado por especialistas, debe hacerse desde abajo, desde los planes de enseñanza básica hasta alcanzar los espacios de universidades. Principalmente en lo primero, habrá que darle un cambio radical al modelo que, en vez de formar personas y motivarlas a pensar su entorno, procura un acumulamiento de datos sin ton ni son.

De preprimaria a secundaria es donde los planes acusan el peor estancamiento. Es donde mayor velocidad tendría que imprimirse para no sufrir desajustes en el nivel inmediato superior.

Uno de los datos que, parece, las autoridades educativas no han tomado en cuenta es que, entre las causas de la deserción en preparatoria y universidad, está justamente la de que los planes de estudio no satisfacen las exigencias de los estudiantes.

Hay que asomarse a los estudios de especialistas del Banco interamericano de Desarrollo (BID para ver que esa es una realidad.

Sugerir que sólo las dificultades económicas, problemas familiares, etc., son las que han impulsado la deserción en preparatoria o profesional, es no querer ver en su total dimensión el problema. Por eso, la inconformidad de los estudiantes de las vocacionales del Instituto Politécnico Nacional (IPN) parece más que justa, pues de lo que se trata no es de que ellos vayan por una mayor calidad en la enseñanza, sino de que desciendan uno o varios escalones y pierdan algunas prerrogativas.

"No somos técnicos, somos ingenieros", han dicho. La frase, explica la oposición al pretendido reglamento y nuevos planes de estudio apenas aprobados (todavía no entran en vigor). Por lo que se ve, tendrán que modificarse con el concurso de los estudiantes y que atiendan sus observaciones.

La directora del IPN, Yoloxóchitl Bustamante Díez, le dio un sesgo distinto al malestar: presumió que había motivos extra escolares, y sólo consiguió el endurecimiento de las protestas estudiantiles.

Sigue sin comprenderse la problemática en momentos en que lo que se requiere es comprensión total para realizar los cambios que se necesitan, viendo para adelante, no para atrás.

Cierto, México necesita gente calificada para desempeñar tareas propiamente técnicas y otras para labores que imponen un conocimiento y prácticas más profundas.

Pero no hay que confundir ni mezclar los planes que corresponden a cada cual. En todo caso, tendría que hacerse el esfuerzo, para que planes de estudio técnicos permitan a los estudiantes ascender otro escalón.

Se sabe que alumnos del Conalep pudieron ingresar al Tecnológico de Estudios Superiores de Ecatepec para estudiar la carrera de ingeniería en aeronáutica. Claro que hubo una selección de entre los más aplicados y aquellos que desean dar el brinco, pero a esto se le llama estimular la educación, ver más allá de lo que se tiene.