Sin titubeos

Despliegue de la caballería

Tres mil elementos, entre policías federales y de las fuerzas armadas, envió el gobierno federal al Estado de México para apoyar los esfuerzos "insuficientes" en ese rubro, de acuerdo con lo expuesto por el presidente Enrique peña Nieto, buscando así garantizar la seguridad de los ciudadanos.

Esta respuesta se da, cierto, por las encuestas que revelaron una percepción de los ciudadanos en la materia, donde Ecatepec, Naucalpan y otros municipios resultaron "líderes" de las mismas. El gobernador Eruviel Ávila Villegas y el secretario general de Gobierno, José Manzur Quiroga tomaron nota de la situación y de inmediato se establecieron más bases de operaciones mixtas, sobre todo en Ecatepec.

"Reconozco los grandes esfuerzos que ha desplegado el gobierno del Estado de México para cuidar de la seguridad de las familias mexiquenses, pero es cierto que han sido insuficientes porque hay zonas que tanto el personal como la capacidad institucional ha resultado insuficiente", sostuvo el Presidente.

Ya están, pues, mil 500 soldados, 150 marinos y mil 500 policías federales desplegados en diversos municipios de la entidad, los cuales trabajarán en forma conjunta y coordinada con las fuerzas policiacas locales.

¿Esto va a devolver la tranquilidad a los ciudadanos? Es cuestión de esperar, porque siendo foco de atención, tanto por los más de 16 millones de problemas que suponen igual número de vecinos como por los actores políticos que están, quieran o no, inmersos ya en un proceso electoral estatal con efectos decisivos en el presidencial, las miradas van a agudizarse ante cualquier hecho, por mínimo que sea.

Lamentablemente la seguridad, o la falta de ella, ha servido a veces más como elemento para la maniobra política que para procurar una solución, y sin duda este va a ser uno de los temas que habrán de orientar, para bien o para mal, el discurso de las clases dirigentes opositoras en la entidad, incluso nacional.

Desde ahora hay que advertir una cosa y en esto coincido con varios amigos: ninguna autoridad va a frenar a sicarios que de antemano saben que sus vidas penden de la de otros que también han apostado la suya, conscientes de que su fin no será terso. Quien quiera pedirles que no se maten que lo haga, pero no creo que vaya a conseguir nada.

Otro cantar es la situación con ciudadanos de a pie, que diariamente se esfuerzan por trabajar y llevar sustentos a sus hogares y que son lo que han expresado su percepción, tal vez sin siquiera haber sido víctimas de nada, pero testigos de algún delito en contra de familiares, amigos o vecinos suyos. Hay que aceptar que las cosas no andan bien en muchas calles, en vehículos de pasajeros, en centros comerciales, en hogares, en escuelas, en el robo de autos con violencia, etc., y es ahí donde hay que poner el pie para revertir el problema. Al despliegue de la caballería y la tecnología con miles de cámaras de videovigilancia, hay que ponerle algo de sensibilidad.