Sin titubeos

Bonos secretos

Recientemente se difundieron los bonos que los legisladores federales se van a auto-otorgar con motivo de fin de año. Son cantidades de las cuales no se sabe mucho pero que cada año se reparten los representantes del poder Legislativo. En esta ocasión cada legislador, de los 500 que conforman la Cámara de Diputados Federal, recibirá medio millón de pesos.

Aunque con otras cantidades, esta situación sucede en la mayor parte de las legislaturas del país, un mal ejemplo que prueba la resistencia a mostrar en público que lo que en teoría debe ser público, y dice que algo debe hacerse para evitar estas situaciones.

Ningún funcionario, del nivel que sea, tendría que esconder sus percepciones si su desempeño estuviera al tamaño de las mismas, pero al parecer provocan sonrojo en tal forma, que lo mejor es evitar toda clase de lámparas, esconderse, esto mientras llega la próxima delación o se filtra la documentación correspondiente.

Esto de los salarios públicos siempre ha generado una gran controversia, y compensaciones que nadie entiende y que son llamadas "subvenciones extraordinarias", una figura que tampoco nadie explica con suficiencia, tal vez porque no se ajuste incluso a eso que la jerga laboral común considera como "horas extras", "bonos de productividad" y un largo etcécetera como sustento de justificación.

Soy de las convencidas de que los funcionarios públicos deben ganar bien y transparentar todas sus percepciones, por muy elevadas que parezcan o sean, según desde donde se quiera ver, y que estos bonos, con algo de sensibilidad política, deben eliminarse o trasladarse a las remuneraciones ordinarias.

Las percepciones no deben prestarse a simulaciones y menos ocultarse.

Poco a poco se gana terreno en términos de transparencia; desde ámbitos de poder locales, gradualmente se eliminan resistencias a rendir cuentas respecto del uso que se da a los recursos de los contribuyentes.

No hay razón para que en otros espacios de poder haya en opacidad, y lo que debe ser una percepción bien devengada, sea considerada como parte de una negociación "turbia" entre facciones abusivas.

LUIS VIDEGARAY

El ex secretario de Hacienda tiene sobre sí una gran encomienda: Lograr un encuentro entre Enrique Peña Nieto y Donald Trump antes de que el presidente electo de Estados Unidos tome posesión el 20 de enero. Un encargo a la vista complicado, pero no imposible para Videgaray.