Sin titubeos

Autodefensas

"Estamos haciendo lo que no ha podido hacer el gobierno". Así han dicho los grupos de autodefensa en Michoacán, un argumento que, lamentablemente, es difícil de refutar. Estos grupos ocupan un espacio más que mediático, retumbando con sus acciones hasta en foros internacionales, como sucedió en Davos.

En mala hora, el país atrae miradas no por empeños de los actores políticos sino por lo que no han hecho, o hecho mal, con huecos que otros han venido a llenar, en un ámbito que, se presume, es de su exclusiva competencia.

Porque de nada valen operativos, despliegues de fuerza con miles de detenciones, si las "cabezas" continúan con sus actividades ilícitas, imponiendo condiciones a gobiernos locales, creando autoridades paralelas a las legalmente constituidas, haciendo valer su "ley".

Eso es el crimen organizado en la actualidad en buena parte de la geografía nacional. Y lo saben no nada más los ciudadanos sino las autoridades, y no únicamente de nuestro vecino estado.

Con otro nombre, pero los grupos de "autodefensa" hace tiempo que irrumpieron en la palestra pública. Los empresarios de diversos ramos, por ejemplo, confían su seguridad a firmas privadas, con escoltas quizás surgidos de los cuerpos policiacos o de las fuerzas armadas, en algunos casos y, en otros, con elementos preparados en naciones especializadas en asuntos de terrorismo o guerrillas.

En ciertos círculos, escasamente se advierten cinturones de seguridad provenientes del sector público. Quizás no sea desconfianza, pero "más seguro más ´marrao", no vaya a ser que el diablo pueda persignarse en la propia parroquia.

Esta es la desconfianza que expresan también los grupos de "autodefensa", además del fastidio por ver, y padecer, que no se hace nada contra los líderes criminales, que éstos siguen dominando y operando a sus anchas, probablemente auspiciados o protegidos por quien debería enfrentarlos y sancionarlos con el respaldo de la ley.

"Lo que queremos es acabar con los criminales y regresar a nuestros trabajos en el campo", dicen los líderes de los grupos de "Autodefensa" michoacanos.

El proyecto de los integrantes de estos grupos no es convertirse en parte de las fuerzas de seguridad pública sino que, obligados por las circunstancias, se han impuesto una tarea que nadie sabe cuánto les llevará pero en la que han puesto su vida misma, y esto no es un elogio, sino un hecho.

A las víctimas de toda la ola de violencia que se ha desatado, se ha sumado sin embargo la cada vez más frecuente "autodefensa" ciudadana en contra de la delincuencia. Los relatos de ladrones golpeados por pasajeros, los de asaltantes detenidos y casi linchados por sus presuntos blancos, etc., son muestra de un cansancio, de la fatiga pero, más preocupante, de un vacío que inexplicablemente las autoridades no alcanzan o no quieren ocupar. Se llama justicia.