Sin titubeos

Atajar la violencia

Se viven momentos complicados que invitan a la reflexión sobre el tipo de país que no podemos ser. Los acontecimientos con los estudiantes de Ayotzinapa vienen cargados ya de algo más que la enérgica exigencia de justicia para las familias.

Es comprensible el dolor de los deudos y la sociedad ha expresado su solidaridad. Los acompaña y demanda castigo a los responsables. Esa exigencia debe quedar totalmente cumplida.

Pero al calor de la indignación se han trepado grupos oportunistas, aquellos que quieren poner a las instituciones de rodillas con más violencia. Esto no debe permitirse. El vandalismo no cabe en la legítima protesta, por más dura que ésta sea.

Presenciamos la actuación de grupos de encapuchados que, como resentidos sociales, han cargado contra unidades y estaciones que sirven a los mismos estudiantes para trasladarse a sus actividades. Esto no debe quedar sin castigo y ya uno de esos vándalos está en prisión.

¿Había necesidad de incendiar la puerta del Palacio Nacional mientras familiares, en forma pacífica y cientos de voluntades solidarias, encendían veladoras con la esperanza de que les devuelvan vivos a los normalistas?

No. Me sentí francamente mal al ver la escena porque al final se actúa como nadie quiere: con violencia, contra inmuebles, contra unidades que han prestado un servicio al público y, especialmente, porque un hecho lamentable sirve para que grupos violentos hagan de las suyas en el anonimato.

Creo que esos encapuchados no son estudiantes que reclaman justicia para sus compañeros. Ningún universitario creería que con eso solucionaría algo. Recordar que los normalistas de Ayotzinapa protestaban por la actuación de los gobernantes, cuando malos elementos los entregaron a grupos criminales. Pero lo hicieron con el rostro descubierto, con sus reclamos a voz en cuello, con identidad, dando la cara. No se escudaron en capuchas ni en multitudes, menos causaban destrozos.

El gobierno no puede impedir las expresiones y acciones de inconformidad de los afectados y otras agrupaciones que de buena fe manifiestan su respaldo. Pero eso no quiere decir que debe dejar pasar todo. Los vándalos no pueden actuar con impunidad.

Tenango del Valle

En este municipio varios priistas se preparan para que sean los elegidos del PRI a la presidencia municipal. Uno Francisco Garduño, ex secretario particular de Alfonso Navarrete Prida. Otro, Roberto Quintero, secretario del ayuntamiento y quien tuvo una inhabilitación.

Para ladiputación local por el quinto distrito, va firme Karla Aguilar Talavera.