Sin titubeos

Agua fría para el “triángulo caliente”

Mal harán todos los actores políticos, gobiernos y candidatos a los puestos de elección popular en disputa el 7 de junio, en no poner todo su empeño en una zona donde se ha incubado, además de brotes de inconformidad, uno de las peores azotes de los últimos años: la violencia en la llamada "Tierra Caliente".

El triángulo donde confluyen los estados de México, Michoacán y Guerrero, ha sido fuente de noticias por hechos bastante conocidos.

Los cárteles criminales, diversificadas sus actividades como elaboración de drogas duras en narcolaboratorios, secuestro, extorsión y otros, han dejado la impresión de que, por más buena voluntad, hace falta mayor coordinación entre autoridades estatales, federales y municipales, para eliminar las células antisociales en ese lugar.

Las tres entidades tendrán comicios locales, en dos el relevo de gobernador, congreso local y ayuntamientos, además de diputados federales.

Especialmente en Guerrero y Michoacán, aunque no de manera exclusiva, los partidos políticos están obligados a presentar candidatos confiables, casi "purificados", con gran consenso social, para evitar abonar más al "foco rojo".

En Guerrero, mucho ayudarán las autoridades federales y los cinco expertos enviados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el asunto de los normalistas de Ayotzinapa.

De ello depende dejar a la vista los intereses de grupos que han extremado sus acciones generando conflagraciones en donde pueden -y donde los dejan-, montados en el dolor de familiares de los estudiantes, aprovechando el desconcierto e indignación social y la falta de contundencia informativa.

Esa entidad no puede seguir como tierra de nadie ni ser pretexto para que alas extremistas amaguen a las instituciones con exigencias fuera de toda proporción, como esa de querer "revisar" todos los cuarteles de las fuerzas armadas en el país, a las que forzosamente se quiere involucrar en un hecho cuyos autores tienen nombre y apellido.

En cuanto a Michoacán, quedó demostrado que ninguna autoridad seria puede sentarse a pactar ni negociar nada con aquellos que buscan aplicar métodos pacificadores fuera de los que establece la ley. Los violentos de siempre no van a cambiar, así se disfracen con denominaciones de autoprotección y hasta enarbolen banderas sociales.

En el Estado de México es sabido que los límites con esas entidades lo ha colocado en situaciones complicadas, al margen de la actuación de los grupos criminales en diversos municipios, principalmente de la Zona Nororiente y Oriente.

El crimen en el "triángulo caliente", en la región de Valle de Bravo, Tejupilco, etc., no puede ignorarse y requiere de agua fría, por eso la necesidad de un trabajo más coordinado con los otros estados y la federación. Ojalá se haga.