Sin titubeos

Agenda política desde Hollywood

La del domingo será recordada como una entrega de los Óscares en la que los involucrados se salieron del guion y dieron más de qué hablar por su activismo político que por el tradicional glamour y frivolidad que se le atribuye.

Por el escenario desfilaron grandes luminarias, pero también fueron expuestos ante millones de conciencias del mundo temas de una vigencia ante la cual es imposible cerrar los ojos.

Lo dicho sobre la inmigración por Alejandro González Iñárritu caló tan hondo entre el conservadurismo estadounidense que, multimillonarios como Donald Trump, reaccionaron colocando al evento como "una triste broma, muy parecida a nuestro presidente. ¡Hay tantas cosas que están tan mal!", según su cuenta de Twitter, luego de cuestionar la calidad de "Birdman" -"¿Tan buena es? Yo no he escuchado eso", dijo.

Después de la broma de Sean Penn -¿quién le dio a este hijo de p... la tarjeta de residencia?, tras entregar la estatuilla a quien es su amigo y lo dirigió en "21 gramos"- Alejandro González sugirió que las autoridades de Estados Unidos "tal vez impondrán normas migratorias a la Academia. ¿Dos mexicanos seguidos? Es sospechoso, supongo".

El cineasta expuso "y a aquellos que vivimos en este país (EU), quienes somos parte de la última generación de inmigrantes..., espero que podamos ser tratados con la misma dignidad y respeto que aquellos que llegaron antes de los que vinieron antes y construyeron esta increíble nación de inmigrantes", y... ¡pum!, que siembra una bomba sobre un asunto en el que a últimas fechas algunas autoridades estadounidenses están exhibiendo su xenofobia.

Antes, el ruego de Alejandro dirigido a México "porque podamos encontrar y construir el gobierno que merecemos...", y el PRI reaccionó: (en eso están, dice la dirigencia nacional)

Previamente, otros galardonados hablaron de las amenazas sobre la privacidad y democracia (Laura Poitras, por el documental Citizenfour, de las revelaciones de Edward Snowden). Sobre la igualdad de derechos de las mujeres (Patricia Arquette, mejor actriz de reparto). Del fenómeno del suicidio (Graham Moore, mejor guion adaptado). Y Julianne Moore, mejor actriz, dijo que "las personas con alzheimer merecen que se las vea". No faltó el tema del racismo con la legendaria lucha cívica de Martin Luther King.

El caso de los inmigrantes nos pega directamente y lo dicho por González Iñárritu dará más todavía porque, en términos políticos, se habló de una entrega de premios "Óscares" en exceso "liberal", que es veneno puro para los conservadores, tanto estadounidenses como de otros países.

Las del mexicano fueron palabras sobre un problema de dimensiones mundiales para un auditorio también de alcance mundial, igual que el resto de los temas abordados por otros premiados.