Lo que viene

Adriana Reyes Lara

Qué poco duró el gusto por el aumento al mínimo. Apenas días, pocas semanas y la realidad pega de frente y duro a quienes van al día en sus gastos familiares y personales.

Para quien cifraba en 2017 un año "menos peor" que 2016 o medianamente pasable, aterrizó de la manera más triste y hasta indignante.

El asunto de las gasolinas y la medida tomada por la Secretaría de Hacienda de regionalizar al país para los precios fue la puntilla para que en México, y el Estado de México obviamente, aparecieran grupos aislados, de ciudadanos aparentemente que, molestos y lo que le sigue, bloquearon vías, tomaron gasolineras, asaltaron unidades abastecedoras y se indignaron con una medida que pega por muchos lados. ¿Reprochable su actuar? Tal vez, pero hay razones suficientes para estar indignados.

Los transportistas se alistan para aumentar precio del pasaje; ahora sí hay motivo. Aquellos especializados en el traslado de mercancías y productos, otro tanto. El ajuste a productos tan básicos como la verdura o la fruta ya comenzó a resentirse. ¿O acaso hay quien cree que es normal que, nuevamente, el kilogramo de limón esté arriba de los 15 pesos?

Solo pensemos en los efectos que tendrá para una familia trabajadora el moverse en transporte público para la escuela o el centro laboral. No habrá dinero que alcance.

El asunto no es para menos. Lo que viene para los ciudadanos del país es solo el inicio.

Y a ello hay que sumarle un eventual ajuste mensual en las tarifas de luz. ¿Y qué pasará con el costo de la tortilla? Hay que recordar que es un producto no controlado.

¿Y el servicio de taxis? Días atrás hubo quien pidió en el Valle de Toluca un ajuste en el banderazo de salida de por lo menos cinco pesos.

Si nos vamos al escenario nacional, la automotriz Ford cimbró con su anuncio de retirar la inversión que había planeado para San Luis Potosí.

Por si no fuera suficiente, justo esta decisión puso al dólar en los 21 pesos con 40 centavos, un récord histórico. De por sí, el aumento del dólar frente al peso ya había puesto a la economía mexicana en apuros, con esto, coloca la cereza en el pastel.

Ante este escenario nada halagador que lastima, sobre todo a la economía familiar, hay quienes ya salieron con que presentarán protestas para hacer "oficial" su desacuerdo por el gasolinazo. Desde el PRD hasta el seno de la Conago hay quien intenta que el gobierno federal meta, si no reversa, medidas que no dañen al de por sí ya dañado ingreso de los trabajadores y de aquellos que no saben de vales de gasolina, bonos de fin de año, jugosos aguinaldos en el servicio público.

A los ciudadanos del Estado de México les queda un as bajo la manga, uno que podemos usar el 4 de junio, día de la elección de gobernador, uno que permitirá poner en el cargo a quien demuestre ser capaz del reto que tiene enfrente, que se deje de demagogia, engaño y coerción, que demuestre que tiene la capacidad de hacer suyos los compromisos sociales, que atienda su palabra. Y nosotros como electores, que dejemos de ser ingenuos y seamos más reflexivos de en quién estamos depositando nuestra confianza. Sigamos festejando el inicio de año.