La salud reproductiva y sexual

Tlilcuetzpalin César Archundia Camacho

En nuestro país, se ha considerado en principio que todos gozamos de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado mexicano es parte, así, su ejercicio no puede restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y condiciones que la Carta Magna establece. A partir de junio de 2011, las normas relativas a los derechos fundamentales se deben interpretar favoreciendo en todo tiempo a las personas con la protección más amplia, esto es, bajo el principio propersona.

De ahí que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad; y que queda prohibida toda discriminación que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

En congruencia, el artículo 4°constitucional establece que el varón y la mujer son iguales ante la ley; por lo que se ha dicho que los derechos sexuales y reproductivos son los más humanos de todos y representan un pilar fundamental al implicar la posibilidad de tomar decisiones autónomas sobre el propio cuerpo y vida, son aquellos que permiten regular y tener control responsable sobre todas las cuestiones relativas a la sexualidad, sin ningún tipo de coacción, violencia, discriminación, enfermedad o dolencia.

En el caso de las mujeres, tales prerrogativas involucran ser tratadas como personas integrales y no como seres exclusivamente reproductivos, y a ejercer la sexualidad de manera placentera sin que ésta conlleve necesariamente un embarazo, así como modificar la legislación a efecto de abolir las medidas punitivas impuestas a mujeres que decidan interrumpir su embarazo y evitar de esa forma la muerte provocada por el aborto ilegal. Pero en México existen legislaciones estatales aún ahora en tal sentido.

En una ocasión, al escuchar a un jurista español hablar sobre tales derechos, explicaba que en algunos pueblos africanos, por canon religioso, se mutilan los genitales de las adolescentes, lo que evidentemente controvierte tanto el derecho a su integridad como a su sexualidad.