No a la demagogia

Jorge Olvera García


Vivimos tiempos convulsos. Los vaivenes de las contiendas electorales han puesto en riesgo uno de los valores más preciados de la democracia: la honestidad.

He sido testigo, con tristeza, de cómo el hambre y la voracidad por el poder lucran con la esperanza de la juventud, para ofrecerles soluciones falsas, devorando sus anhelos a cambio de votos.

Recientemente, la abanderada por Morena, Delfina Gómez, reiteró en su promesa de crear una universidad pública en cada uno de los 125 municipios del Estado de México. Esta propuesta es falsa, y populista en el más negativo de los sentidos; es una oferta cruel para las aspiraciones de un joven mexiquense.

La calidad educativa es un reto mayúsculo que requiere de gran esfuerzo intelectual y financiero; masificar la educación universitaria, sin el debido sustento económico, compromete gravemente el estándar de la educación superior, pues ante la evidente escasez de recursos, se opta por implementar proyectos universitarios de baja calidad, que no satisfacen el potencial competitivo que el sistema económico contemporáneo le exige al profesionista moderno.

Lo digo con conocimiento de causa. De las 15 "universidades" que Morena ha echado a andar en el país, solamente una cuenta con registro ante la Secretaría de Educación Pública, y ninguna de ellas satisface los requisitos mínimos de infraestructura que establece esta misma dependencia. Ya no hablemos de estándares internacionales, sería vergonzoso.

Estos simulacros de universidad solo buscan aprovecharse del anhelo de la juventud por estudiar, superarse y acceder a una mejor calidad de vida. Para poner en marcha 8 de estos planteles, Morena anunció una inversión de 120 millones de pesos. Cifra que apenas y alcanzaría para construir y ocupar un solo plantel académico de calidad, de cualquier universidad pública del país.

Por si lo anterior fuera poco, los estudios que ofrece Morena en estas 15 escuelas (me niego a llamarles universidades), no cuentan con validez oficial, por lo que los jóvenes que terminan de cursar estos programas son engañados de manera cínica, pues no contarán con un título profesional que avale el empeño que seguramente han puesto en el aula.

Morena no quiere calidad en la educación, Morena quiere hacernos creer que la esperanza es un monopolio que ellos controlan, y que todo aquél que se oponga a su forma de pensar es un traidor del pueblo. Caigan sobre mí por estos señalamientos, pues no pienso permanecer callado ante semejante engaño para la juventud.

Es mi deber, como ciudadano mexicano que cree en la educación pública, denunciar ante la opinión pública esta artimaña que se sintetiza en una sola palabra: demagogia. Pura y cruel demagogia.

Como dice el dicho popular: ten cuidado con las personas que te dicen lo honestas que son, es muy probable que no lo sean.

En las palabras de Pierre Joseph Proudhon: la demagogia es la hipocresía del progreso.

Quiero felicitar a mi amigo Omar Ramírez por su ratificación al frente de la Dirección Técnica de Potros; la continuidad es la mejor de las estrategias para el éxito futbolístico. Enhorabuena.