Día de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura

Ana Vanadys Santiago Jiménez


Gustav Jung, pieza clave del psicoanálisis, dijo que el hombre sano no torturaba, era el torturado quien se convertía en torturador, esto cobra sentido cuando, en abril de 2009, vieron la luz documentos que explicaban a detalle las prácticas de tortura en cárceles de la CIA, en ellos se leía que eran los propios torturadores quienes, previamente, habían experimentado lo mismo bajo el nombre de "pruebas extremas". Una vez asomándose a la ventana, cabe mirar hacia dentro y preguntarse: ¿En un Estado democrático, cabe la tortura como una de sus políticas?

Para la Organización de las Naciones Unidas, establecer un "Día Internacional" tiene como fin sensibilizar a la opinión pública, o bien, señalar un problema e instar a que se tomen medidas en todas las esferas, lo cual comienza con la exigibilidad que los ciudadanos pueden hacer a sus representantes.

De este modo, el 12 de diciembre de 1997,mediante la Resolución 52/149, aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, se proclamó el 26 de junio como Día Internacional de las Naciones Unidas, en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, con el fin de erradicar totalmente este flagelo y aplicar de manera efectiva la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, instrumento en el cual, su artículo inicial define lo qué es tortura y que entró en vigor el 26 de junio de 1987.

México ha avanzado en la materia; actualmente cuenta con un Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura. Aunado a ello, uno de los órganos encargados de la defensa y la promoción de respeto a los derechos humanos, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México, demuestra su compromiso, al contar con 48 títulos sobre el tema en su acervo bibliográfico, programar actividades académicas y culturales; asimismo, en la recomendación 6/2017 resolvió que existen elementos que comprueban la violación a derechos humanos al ejecutarse actos de tortura contra una persona.

En el marco de las garantías de reparación y de no repetición, urge culturizar a la sociedad, mermando estas prácticas.