Una mirada al presidente electo Donald J. Trump

Rodrigo Garza García

El magnate inmobiliario, que expandió el negocio familiar de construcción a Manhattan, por medio de lo que llamó un "pequeño préstamo" de su padre por un millón de dólares, hoy es el presidente electo de los Estados Unidos de América. El republicano Donald John Trump asumirá el cargo como el 45° presidente de la Unión el 20 de enero de 2017, y hasta el 20 de enero de 2021; de no resultar reelecto para un segundo y último mandato de 4 años.

Su inédito triunfo nadie lo esperaba. Ni las más prestigiadas encuestadoras políticas, ni los más sabios expertos en política pública, ni los más experimentados hacedores de la política. Trump ganó por el voto electoral a pesar de perder el voto popular, convirtiéndolo en el 5° candidato electo en este tenor. Trump supo usar este sistema electoral y le apostó a la ignorancia del pueblo estadounidense. Según la consultora Edison Research, los votantes blancos representaron el 70% del electorado. Quien votó por el magnate, fueron estos hombres blancos conservadores, mayores de 45 años, que no tienen educación universitaria y que viven en zonas rurales.

A su rival, la demócrata Hillary Clinton, no le alcanzó la simpatía popular de gran parte de las mujeres, ni el apoyo del presidente Obama, ni el de las minorías que Trump tanto atacó: hispanos, afroamericanos y musulmanes migrantes. La personalidad del presidente electo, convenció a la clase media promedio en EE.UU., insatisfecha del político ordinario y del sistema de gobierno en turno que no ha dado resultados económicos deseables.

Será difícil con un Congreso dominado por republicanos, hacer contrapesos ante las políticas que impulse Trump. Su partido conservará la mayoría tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes; no obstante, su principal contrapeso serán los poderes fácticos vinculados con los sectores empresariales, estrechamente ligados a la interdependencia con México, así como los medios de comunicación, y la presión que ejercerán los organismos internacionales en materia de derechos humanos. No sin mencionar además, que tendrá que ganarse la empatía de nuevo de su partido, misma que perdió durante campaña, y negociar con demócratas para conseguir la mayoría calificada de dos tercios, necesaria para aprobar proyectos de ley.

Trump necesitará generar unidad y buscará legitimar su gobierno para ganar popularidad, ya sea con un hecho suscitado o no por él. Bush intervino en Afganistán luego de los atentados a las Torres Gemelas, y Obama persistió hasta abatir a Osama Bin Laden. Veremos en los primeros meses de su gobierno, cuál será su escenario legitimador, sello que marcará su gestión y probablemente le dé el impulso que necesitará para su reelección.