Infantes, víctimas de la violencia en las escuelas

Carolina Mireya Esquivel Valencia


El bullying o violencia escolar se refiere a todas las actitudes agresivas, intencionadas y repetidas, adoptadas por uno o más estudiantes. La constancia en los ataques a menores aumenta la gravedad del acoso, el cual es un problema a nivel mundial.

Dicho fenómeno no distingue raza, religión, posición social, aspecto físico ni edad; afecta cada vez a más temprana edad, y ningún sector de la sociedad está libre de éste. Las acciones violentas dentro de las instituciones educativas son una realidad latente que preocupa a docentes, padres de familia y, en general, a toda la sociedad.

Las causas que generan la violencia se relacionan con la discriminación, la exclusión social, la familia y los medios informáticos, en donde los menores de edad resultan ser las principales víctimas; en estos casos, ellos, ante tal problemática social, suelen padecer baja autoestima, sensación de culpabilidad, pérdida de interés en los estudios, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, enfermedades, entre otras afecciones.

En este sentido, es importante señalar que existen dos tipos de víctimas: pasivas, las que suelen tener una situación social de aislamiento, dificultad de comunicación, baja autoestima e inseguridad; y las activas, quienes presentan una tendencia impulsiva al actuar y emplean conductas agresivas, irritantes y provocadoras.

La familia es la principal fuente de educación en los niños; a partir de ésta, ellos aprenden a socializarse basados en valores, normas y comportamientos enseñados en casa, que les servirán para no adquirir conductas agresivas.

En la escuela, la prevención de la violencia está ligada con la práctica de los valores adquiridos en casa, la disciplina, la supervisión de los alumnos y con la difusión de información sobre el tema, dirigida a padres, maestros y alumnos.

El objetivo principal para erradicar el problema de la violencia en los menores de edad es reflexionar en torno a los factores sociales y psicológicos que influyen en las respuestas agresivas y violentas de los niños, con el fin de lograr una prevención efectiva en la sociedad.