La importancia de las instituciones

Red Social por Carlos Iriarte

Coincido con la idea de que las instituciones sólidas conducen al desarrollo de los países y que la vida en sociedad se regula por medio de ellas.

De hecho, éstas pueden ser definidas como organismos públicos con poderío, cuyo propósito es brindar beneficios colectivos, dar certidumbre a los ciudadanos, generar expectativas reales y organizar la conducta social.

Pensemos en instituciones como el ISEM, el IMSS, el ISSSTE o el ISSEMYM, las cuales están facultadas para actuar en el ámbito de la salud. Éstas, brindan servicios generales y especializados, y producen un bien social insustituible. Dos ejemplos más que ilustran la importancia de las instituciones son el INE o el IEEM, entidades encargadas de organizar los procesos electorales, vigilar que las reglas del juego se cumplan y regular el comportamiento de los partidos; dichos organismos certifican, en última instancia, que los candidatos de las formaciones políticas elegidas sean los que ocupen los cargos de gobierno y representación legislativa.

Los modelos institucionales son múltiples: el desarrollo de investigación científica y docente a través de universidades públicas; la impartición de justicia por medio de juzgados, cortes y tribunales; o bien, la prestación de derechos como pensiones y jubilaciones. Por eso, dependiendo de su dimensión, las instituciones se pueden dividir, entre otras, en políticas, jurídicas, educativas o sociales.

Conocemos de programas o decisiones que se han institucionalizado, lo cual significa que a lo largo del tiempo lograron adquirir credibilidad, valor social y permanencia. Éste es el caso de los programas sociales orientados a combatir la pobreza que, no obstante su cambio de nombre, han prevalecido por décadas.

Esto nos permite identificar una de sus características más notables y es que éstas trascienden a los gobiernos, independientemente de su temporalidad o filiación política, y se constituyen en referencia obligada, tanto para sus titulares como para los ciudadanos. De ahí que los organismos sean capaces de generar estabilidad bajo la lógica de que cada miembro de la sociedad, sin importar su nivel de autoridad, debe apegarse y ceñir sus decisiones a las normas y lineamientos que cada institución establece, según su área de competencia.

Las instituciones se forman a partir de valores socialmente aceptados, en algunos casos con fuertes raíces históricas y en otros, como resultado de la introducción de innovaciones con miras al cambio. En México vivimos, sin duda, un periodo de fortalecimiento de instituciones que nos ofrecen estabilidad en el presente y certidumbre en el futuro.